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cómo empezar como periodista freelance

Cómo ser periodista freelance en España: guía para empezar

Ser periodista freelance en España no es una decisión fácil, y en muchos casos ni siquiera es una decisión: es lo que queda después de un ERE, un contrato que no se renueva o una situación laboral tan precaria que el trabajo por cuenta propia acaba siendo la opción menos mala. Pero también hay periodistas que eligen el freelance de forma deliberada, buscando autonomía editorial, diversificación de ingresos o la posibilidad de especializarse en temas que les interesan de verdad. Sea cual sea el punto de partida, esta guía reúne la información práctica que necesitas para empezar (o mejorar) tu carrera como periodista freelance en España. Sin promesas de transformación ni atajos: datos, procedimientos y consejos basados en la experiencia del sector. El periodismo freelance en España: contexto y cifras Según el XXI Informe Anual de la Profesión Periodística de la APM (2025), entre el 17 % y el 20 % de los periodistas en activo en España trabajan como autónomos o colaboradores externos. La cifra ha crecido de forma sostenida en la última década, impulsada tanto por la reducción de plantillas en medios como por la aparición de nuevos formatos y plataformas. El freelance periodístico en España tiene características propias que lo diferencian de otros países. Las tarifas son significativamente más bajas que en el norte de Europa, la cultura de contratación de colaboradores externos está menos formalizada y el mercado es pequeño para la cantidad de profesionales que lo habitan. Pero también hay una ventaja: el español es el segundo idioma más hablado del mundo por número de hablantes nativos, lo que abre un mercado potencial mucho mayor que el doméstico. Alta como autónomo: el trámite básico Para trabajar legalmente como periodista freelance en España necesitas darte de alta como autónomo en la Seguridad Social y en Hacienda. El proceso es administrativo y no requiere grandes inversiones, pero hay que conocerlo. Alta en Hacienda (modelo 036 o 037) Es el paso previo obligatorio. Debes darte de alta en el censo de empresarios, profesionales y retenedores. Los epígrafes del IAE (Impuesto de Actividades Económicas) más habituales para periodistas freelance son el 861 (pintores, escultores y otros artistas) o, más comúnmente, el 861.1 para actividades de creación literaria. También puedes usar el epígrafe de «otras actividades profesionales» si combinas periodismo con servicios de comunicación o consultoría. Alta en la Seguridad Social (RETA) Una vez dado de alta en Hacienda, debes registrarte en el Régimen Especial de Trabajadores Autónomos (RETA). Desde 2023, la cuota de autónomos se calcula por tramos de ingresos reales. Para los primeros años de actividad, existe la tarifa plana de autónomos (80 euros al mes durante los primeros 12 meses, ampliable a 24 si los ingresos no superan el salario mínimo interprofesional). Facturación y obligaciones fiscales Como autónomo, debes emitir facturas por tus servicios, presentar declaraciones trimestrales de IVA (modelo 303) y de IRPF (modelo 130) y la declaración anual (modelo 390 y Renta). Si tus clientes son empresas o profesionales, ellos te retendrán un porcentaje de IRPF en cada factura (normalmente el 15 %, o el 7 % durante los tres primeros años de actividad). Hay herramientas de facturación y gestión fiscal diseñadas para autónomos que simplifican este proceso. Si el volumen de facturación justifica el coste, un gestor o asesoría también es una inversión razonable. Cómo conseguir encargos: las vías que funcionan La parte más difícil del freelance no es darse de alta ni escribir bien: es conseguir que te paguen por hacerlo de forma regular. Estas son las vías más habituales y efectivas para generar ingresos como periodista freelance en España. Colaboraciones estables con medios La base de ingresos más sólida para un periodista freelance son las colaboraciones recurrentes con uno o varios medios. No se trata de un contrato laboral, sino de una relación profesional en la que el medio cuenta contigo para un flujo regular de piezas. Para conseguir estas colaboraciones, necesitas hacer algo que suena sencillo pero que pocos hacen bien: proponer temas relevantes a los editores adecuados. No envíes un correo genérico a la dirección de «info@». Identifica al editor de la sección que te interesa, revisa qué han publicado recientemente, y propón un tema concreto con un ángulo que encaje en su línea editorial. Como explicamos en este artículo sobre la relación entre startups y periodistas, los principios de contacto profesional funcionan en ambas direcciones: también para el periodista que busca vender su trabajo. En Reportaro facilitamos el trabajo periodístico, conectando a expertos y periodistas que ya están trabajando en historias concretas y necesitan fuentes cualificadas. Plataformas de conexión con fuentes y medios Una de las formas más eficientes de conseguir encargos es estar donde los editores buscan colaboradores. Plataformas como Reportaro funcionan en dos direcciones: permiten a los periodistas encontrar fuentes expertas para sus historias, pero también son un espacio donde los profesionales freelance pueden ganar visibilidad ante editores y medios que buscan especialistas en determinados temas. Cuando un editor necesita a alguien que domine un área concreta (regulación de IA, mercado inmobiliario, salud mental, lo que sea), a menudo recurre a estos canales antes que a su agenda de contactos habitual. Estar registrado y activo en ellos aumenta tus probabilidades de recibir encargos. Newsletters y audiencia propia El modelo del periodista que construye su propia audiencia está consolidándose como alternativa viable, aunque no es un camino rápido. Plataformas como Substack, Beehiiv o Revue (antes de su cierre) han permitido a periodistas independientes monetizar su trabajo directamente, sin depender de un medio. En España, hay casos que muestran que es posible: UserMag (Carlos Otto y Javier Lacort), centrado en tecnología y consumo, o Ecotechers, especializado en startups y tecnología, han construido audiencias fieles con modelos de suscripción o patrocinio. La clave está en la especialización. Una newsletter generalista compite con los medios. Una newsletter hiperespeci alizada en un nicho (fintech en España, regulación de datos, periodismo de datos aplicado) puede encontrar un público dispuesto a pagar. Servicios de comunicación y contenidos Muchos periodistas freelance combinan su trabajo editorial con servicios de comunicación corporativa: redacción de contenidos para blogs empresariales, elaboración de informes, ghostwriting, consultoría de comunicación o formación en escritura. No es periodismo en sentido estricto, pero usa las mismas competencias (capacidad de investigación, escritura clara, gestión de fuentes) y puede generar ingresos significativamente mayores que las tarifas editoriales. La clave es mantener la separación clara entre tu trabajo periodístico y tus servicios de comunicación para no comprometer tu credibilidad como periodista independiente. Si trabajas en comunicación, marketing o diriges una empresa y quieres entender cómo funciona la visibilidad en el nuevo entorno de IA, suscríbete al Boletín de Reportaro. Cada 15 días, análisis y datos sobre el cruce entre periodismo, tecnología y comunicación. Herramientas para el periodista freelance El periodista freelance es, por definición, una operación de una sola persona. Necesitas herramientas que te ahorren tiempo en las tareas que no son escribir. Búsqueda de fuentes Encontrar fuentes cualificadas para un reportaje puede consumir horas. Una llamada que no se devuelve, un correo que no se contesta, un experto que no está disponible. Reportaro resuelve este problema conectando a periodistas con expertos verificados que ya han aceptado ser fuentes para medios. Es gratuito para periodistas y reduce el tiempo de sourcing de días a minutos. Transcripción Las herramientas de transcripción automática (Whisper, Otter, Descript) han cambiado el flujo de trabajo de las entrevistas. Transcribir una hora de grabación manualmente puede llevar cuatro horas. Con IA, el proceso se reduce a minutos, con un nivel de precisión que sigue mejorando. Gestión y facturación Plataformas como Holded, Quipu o Billin permiten gestionar la facturación, el seguimiento de pagos y las obligaciones fiscales trimestrales. Para un freelance que factura a varios clientes, automatizar este proceso es casi obligatorio. Verificación y documentación Google Scholar, la Biblioteca Nacional, bases de datos de Eurostat, INE, informes de Reuters Institute, registros mercantiles (BORME), BOE. Un buen periodista freelance tiene un arsenal de fuentes de documentación que usa de forma recurrente. Montar tu propio sistema de referencias y mantenerlo actualizado es una inversión en eficiencia. Tarifas: cuánto cobrar y cómo negociar Las tarifas son el punto más sensible del freelance periodístico en España. Como hemos detallado en nuestro artículo sobre cuánto gana un periodista en España, las cifras son bajas en comparación con otros países europeos. Algunos principios para la negociación: Calcula tu tarifa por hora, no por pieza. Si un reportaje te lleva dos días de trabajo y te pagan 120 euros, estás cobrando menos de 10 euros por hora. Saber tu tarifa real te permite negociar con datos, no con sensaciones. Ten un mínimo y respétalo. Define una tarifa por debajo de la cual no aceptas encargos. Si un medio no puede pagarte lo que consideras justo, es mejor dedicar ese tiempo a buscar clientes que sí puedan. Diferencia entre clientes que pagan y clientes que dan visibilidad. Publicar en un medio de gran alcance por una tarifa baja puede tener sentido si te da exposición ante el público o los editores que te interesan. Pero no puede ser la norma: la visibilidad no paga las facturas. Negocia paquetes, no piezas sueltas. Si puedes ofrecer a un medio un paquete mensual de contenidos (cuatro artículos al mes, una columna semanal), la negociación suele ser más favorable que pieza a pieza. Especialización: la ventaja competitiva del freelance Un periodista freelance generalista compite con miles de profesionales que hacen lo mismo. Un periodista freelance especializado compite con muchos menos, y puede cobrar más. La especialización no significa encerrarse en un nicho microscópico. Significa desarrollar un conocimiento profundo de un área que tenga demanda editorial: tecnología, economía, salud, regulación, energía, urbanismo, educación. Los editores buscan colaboradores que puedan escribir sobre un tema con criterio propio, sin necesitar que se lo expliquen de cero. La especialización también facilita la diversificación de ingresos: un periodista especializado en regulación tecnológica puede escribir para medios, dar formación a empresas, asesorar a departamentos de comunicación y publicar su propia newsletter, todo dentro del mismo campo de conocimiento. La gestión del tiempo: el recurso más escaso Como freelance, tu tiempo es literalmente tu dinero. Cada hora que dedicas a una tarea administrativa, a buscar una fuente que no responde o a perseguir un pago atrasado es una hora que no estás produciendo contenido facturable. Tres prácticas que marcan la diferencia: Bloquea tiempo para producción. Reserva bloques de tiempo ininterrumpido para escribir. El contexto switching (saltar entre tareas) es el enemigo de la productividad en un trabajo que requiere concentración. Automatiza lo que puedas. Facturación, seguimiento de pagos, envío de propuestas recurrentes. Todo lo que pueda automatizarse debería automatizarse. Reduce la fricción en el sourcing. Buscar fuentes para un reportaje es una tarea que puede consumir un porcentaje desproporcionado del tiempo de producción. Usar plataformas como Reportaro para acceder directamente a expertos disponibles es una forma directa de recuperar horas. Casos de éxito: periodistas freelance que han encontrado su modelo No hay un solo modelo de éxito en el freelance periodístico, pero sí hay ejemplos que muestran caminos posibles: Lo que estos casos tienen en común no es un formato concreto, sino una combinación de especialización, constancia y control sobre la distribución. Ninguno depende exclusivamente de un solo cliente ni de un solo canal de ingresos. Lo que nadie te dice antes de empezar Hay aspectos del freelance que no aparecen en las guías: La soledad profesional. Trabajar solo, sin la estructura de una redacción, puede ser liberador o asfixiante. La mayoría de los freelance experimentan ambas cosas, a veces en el mismo día. La irregularidad de ingresos. Hay meses buenos y meses malos. Los meses buenos no se sienten del todo buenos porque sabes que el siguiente puede ser malo. Tener un colchón de ahorro equivalente a tres o cuatro meses de gastos antes de dar el salto es una recomendación recurrente por una razón. La negociación permanente. Como freelance, negociar es parte del trabajo. Negociar tarifas, plazos, condiciones, temas. Si negociar te resulta incómodo, vas a tener que hacerlo igualmente, así que mejor acostumbrarse pronto. La gestión de impagos. Ocurre. Más de lo que debería. Tener un sistema claro de seguimiento de pagos y no tener miedo a reclamar es imprescindible. Empezar (o mejorar) tu carrera freelance El periodismo freelance en España no es un camino fácil, pero es un camino posible. Los datos del sector muestran que cada vez más profesionales lo transitan, y las herramientas disponibles para hacerlo de forma eficiente son más y mejores que hace cinco años. La clave no está en un truco ni en una fórmula. Está en combinaciones: especialización con diversificación, calidad con constancia, independencia con relaciones profesionales sólidas. Y en reducir las fricciones que consumen tiempo sin generar valor, desde la búsqueda de fuentes hasta la gestión fiscal.
Evolución Salarios Periodismo España 2026

Cuánto gana un periodista en España: salarios, tarifas freelance y datos reales

La pregunta sobre cuánto cobra un periodista en España se repite cada año, y cada año la respuesta sigue siendo incómoda. No porque falten datos (los hay, y cada vez más detallados), sino porque los números confirman una realidad que el sector prefiere no mirar de frente: la profesión periodística en España está entre las peor remuneradas de Europa occidental, y la situación no mejora al ritmo que debería. Este artículo recoge los datos más recientes sobre salarios en redacciones, tarifas para periodistas freelance, brecha de género y comparativa con otros países europeos. No es un análisis de opinión: es una recopilación de fuentes verificables para que cualquier profesional del sector pueda tener una referencia actualizada. Salario medio de un periodista en plantilla en España El XXI Informe Anual de la Profesión Periodística de la Asociación de la Prensa de Madrid (APM), publicado en 2025 con datos del año anterior, sitúa el salario bruto medio de los periodistas en plantilla en España en torno a los 32.000-35.000 euros anuales. La cifra varía según el tipo de medio, el tamaño de la empresa y la comunidad autónoma. Por tipo de medio Las diferencias son pronunciadas. Los periodistas de televisión y grandes grupos multimedia tienden a situarse en la franja alta (por encima de los 35.000 euros brutos anuales), mientras que los de medios digitales nativos y medios locales o regionales se quedan, en muchos casos, por debajo de los 25.000 euros. La radio presenta una dispersión amplia: las cadenas nacionales pagan salarios competitivos, pero las emisoras locales y comarcales ofrecen retribuciones que en algunos casos no alcanzan el salario mínimo interprofesional si se calcula por hora efectiva trabajada. La prensa escrita, tanto en papel como en digital, ocupa una posición intermedia, pero con una tendencia a la baja sostenida desde hace más de una década. Los procesos de reducción de plantilla que han afectado a grupos como Vocento, Prensa Ibérica o Henneo han contribuido a la contención salarial. Por experiencia y cargo El informe de la APM también refleja una brecha notable entre categorías profesionales. Un redactor con menos de cinco años de experiencia puede estar cobrando entre 18.000 y 24.000 euros brutos anuales. Un redactor jefe o coordinador de sección se mueve en la franja de 30.000 a 40.000 euros. Los cargos directivos (directores, subdirectores) pueden superar los 50.000 euros, pero estos puestos son escasos y se concentran en Madrid y Barcelona. Por comunidad autónoma Madrid y Barcelona concentran los salarios más altos, en consonancia con la presencia de las sedes centrales de los principales grupos de comunicación. En provincias, los salarios caen de forma significativa. Según datos recogidos por sindicatos del sector, en comunidades como Castilla-La Mancha, Extremadura o Murcia, los salarios base en medios locales pueden situarse entre 15.000 y 20.000 euros brutos anuales. Tarifas de los periodistas freelance en España El periodismo freelance es una realidad creciente en España. Según el informe de la APM, alrededor del 17-20 % de los periodistas en activo trabajan como autónomos o colaboradores externos. Para muchos, no fue una elección: fue la única salida tras un ERE o la imposibilidad de encontrar contrato en plantilla. Las tarifas que cobran los freelance varían enormemente según el tipo de pieza, el medio y la relación profesional establecida. La guía de tarifas publicada por el sindicato CNT, basada en encuestas a cientos de periodistas freelance, ofrece una fotografía detallada: Tarifas por tipo de pieza Estas cifras, que pueden parecer bajas vistas desde fuera del sector, cobran una dimensión más preocupante cuando se calcula el tiempo real invertido. Un reportaje que se paga a 120 euros puede requerir dos o tres días de trabajo si incluye documentación, entrevistas y edición. Eso sitúa la tarifa por hora por debajo del salario mínimo. En Reportaro facilitamos el trabajo periodístico, conectando a expertos y periodistas que ya están trabajando en historias concretas y necesitan fuentes cualificadas. La brecha de género en el periodismo español El informe de la APM confirma que la brecha salarial de género persiste en el sector. Las periodistas cobran, de media, entre un 10 % y un 15 % menos que sus compañeros hombres en puestos equivalentes. La brecha se amplía en los cargos directivos: los puestos de dirección y subdirección siguen siendo mayoritariamente masculinos, y cuando los ocupan mujeres, la retribución media es inferior. Esta desigualdad no es exclusiva del periodismo, pero se agrava por las condiciones del sector: jornadas largas, disponibilidad permanente y una cultura laboral que penaliza especialmente a quien necesita conciliar. Comparativa con otros países europeos El periodismo español está mal pagado en términos absolutos, pero la comparación con otros países europeos lo sitúa en perspectiva: España queda, junto con Italia y Portugal, en la franja baja de la Europa occidental. La diferencia con países como Alemania o los nórdicos no se explica solo por el coste de vida: refleja una menor valoración estructural de la profesión y una industria de medios que ha normalizado la precariedad como modelo. Evolución en los últimos cinco años Los salarios de los periodistas en España llevan una década prácticamente congelados en términos nominales, lo que equivale a una pérdida de poder adquisitivo real si se descuenta la inflación. Entre 2020 y 2025, la inflación acumulada en España superó el 20 %, pero los salarios del sector no siguieron esa evolución. El periodismo ha atravesado en estos años una crisis de modelo de negocio que ha priorizado la reducción de costes sobre la inversión en talento. Las redacciones se han adelgazado, los colaboradores externos han absorbido una parte creciente del trabajo, y las condiciones de los nuevos contratos son, en muchos casos, peores que las de los que se rescindieron. Hay excepciones. Algunos medios nativos digitales que han apostado por el modelo de suscripción (como eldiario.es o El Confidencial) han podido mantener o mejorar ligeramente sus condiciones salariales. Pero son casos aislados en un panorama general de estancamiento. Si trabajas en comunicación, marketing o diriges una empresa y quieres entender cómo funciona la visibilidad en el nuevo entorno de IA, suscríbete al Boletín de Reportaro. Cada 15 días, análisis y datos sobre el cruce entre periodismo, tecnología y comunicación. Qué opciones tiene un periodista para mejorar sus ingresos Sin ánimo de caer en el optimismo vacío, hay varias vías que los profesionales del sector están explorando para mejorar su situación económica: Especialización temática Los periodistas especializados en áreas como tecnología, economía, salud o legal tienden a cobrar tarifas más altas que los generalistas. La especialización permite negociar desde una posición de mayor valor: si eres una de las pocas personas que entiende la regulación de IA en Europa, tu tiempo vale más que el de un redactor genérico. Construcción de audiencia propia Newsletters independientes, podcasts, canales de YouTube. Algunos periodistas han encontrado en la creación de su propia audiencia una fuente de ingresos complementaria (o principal). Casos como Kiko Llaneras (El País, pero con newsletter propia consolidada), Javier Lacort (Microsiervos, newsletters de tecnología) o Mar Manrique muestran que hay espacio, aunque requiere inversión de tiempo y no genera ingresos inmediatos. Diversificación de servicios Muchos freelance combinan el periodismo con servicios de comunicación corporativa, consultoría, formación o redacción de contenidos especializados. No es ideal para quien quiere dedicarse exclusivamente al periodismo, pero es una realidad del mercado. Eficiencia en el flujo de trabajo El tiempo es el recurso más escaso de un periodista freelance. Cualquier herramienta que reduzca el tiempo dedicado a tareas operativas (búsqueda de fuentes, documentación, facturación) tiene un impacto directo en la rentabilidad por hora. El coste oculto de la precariedad: qué pierde el periodismo Los datos salariales no cuentan toda la historia. La precariedad crónica del sector tiene consecuencias que van más allá del bolsillo individual: El periodismo de calidad necesita fuentes, no solo voluntad Más allá de los salarios, hay un factor que afecta directamente a la calidad del trabajo periodístico y a la capacidad de los freelance para generar valor: el acceso a fuentes cualificadas. Un periodista puede tener todo el talento del mundo, pero si necesita tres días para localizar a un experto que pueda hablar con criterio sobre un tema, su productividad se resiente y, con ella, sus ingresos. Este es precisamente el problema que en Reportaro llevamos cinco años abordando: conectar a periodistas con fuentes expertas verificadas, de forma gratuita para los profesionales de los medios. No resuelve el problema salarial del sector (eso requiere cambios estructurales que exceden a cualquier plataforma), pero sí reduce una de las fricciones más costosas del trabajo diario. En Reportaro facilitamos el trabajo periodístico, conectando a expertos y periodistas que ya están trabajando en historias concretas y necesitan fuentes cualificadas.

Los muros de pago y los males del periodismo

Un detonante para la desinformación, el causante de que cada vez se lean menos periódicos o un atentado contra el derecho a la información. Los muros de pago serán, si no lo son ya, los culpables de los grandes males del periodismo en España. Al menos, esa es la idea que se ha instalado en el imaginario de muchos lectores y no pocos periodistas. Pero hay algo que no termina de cuadrar.  Todos esos riesgos hipotéticos para el periodismo y los medios de comunicación son problemas reales desde mucho antes. La llegada de las suscripciones, de hecho, son un volantazo que ha llegado en el tiempo de descuento tras el agotamiento de un ‘todo gratis’ que ni siquiera es tal: todos hemos pagado con nuestros datos.  Por eso, no deja de sorprender que quienes se alzan contra los muros de pago casi nunca tienen nada que decir sobre los engendros que ha generado ese modelo abierto ni tampoco atiendan a la tradición histórica de los periódicos. Alguno debería explicar cómo la democracia liberal pudo sobrevivir a un mundo en el que los periódicos pedían un euro (¡al día!) para poder leerlos.  Cómo hemos llegado hasta aquí “Necesitamos un gran El País para lograr abrir las agendas, en España, en Europa y en América Latina, a aquellos asuntos que tienen realmente interés público”. El 29 de febrero de 2020, la entonces directora de El País, Soledad Gallego-Díaz, defendía así la llegada del muro de pago al diario de Prisa. Todos los periódicos que han lanzado suscripciones han apuntado en esa misma dirección. No es complicado buscar las cosquillas a esos razonamientos. Si hay que pagar para que los periódicos ofrezcan información de calidad y atiendan al interés público, ¿qué han estado haciendo hasta ahora? La pregunta se responde sola: más bien, todo lo contrario.  Eso sí, para entender cómo hemos llegado hasta aquí, es ineludible el papel de Silicon Valley en la creación de un internet a su imagen y semejanza. En ese proceso, la clave no solo fue la profunda financiarización de la economía estadounidense, sino también la construcción de un relato que allanaba el camino. Fue lo que Richard Barbrook y Andy Cameron bautizaron como ideología californiana a mediados de los años 90. Ya entonces, advertían que se estaba asumiendo una nueva ortodoxia que era una “mezcla de tecnología cibernética, economía de libre mercado y contracultura libertaria”. Ese relato incluía mantras sobre una supuesta naturaleza intrínseca a internet, como la difusión libre y gratuita de los contenidos o el fin de la intermediación. Sin embargo, era una trampa letal.  Gracias a esa apertura, las plataformas como Google o Facebook se acabaron convirtiendo, precisamente, en los grandes intermediarios globales, con unas cotas de poder sin precedentes. Eso ha hecho que los periódicos sean solo una pequeña parte de los engranajes de estas tecnológicas, mientras que sus plataformas se han convertido en vitales para ellos.  Poner puertas al campo de Google y Facebook Uno de los mantras más manidos de esa ideología californiana es aquello de que “no se le pueden poner puertas al campo”. En cambio, quienes lo pregonan siempre se olvidan de que, a veces, el campo, en este caso, unos señores feudales que esquivaban la pregunta del millón: ¿quién paga a quien labra todos esos terrenos? En un primer momento, los directivos de los grandes medios insistían en esa cuestión, pero poco a poco, fueron asumiendo el planteamiento. Aquí cabe rebobinar brevemente para recordar que El País tuvo su propio muro de pago entre 2002 y 2005. Las causas de su implementación y desesperación darían para otro artículo (aquí se dan algunas claves), pero merece la pena destacar que llegaron a tener unos 40.000 suscripciones en un momento de escasa penetración de internet (y aún menos disposición al pago) en España. Aún así, el hecho de que fuera un movimiento en solitario limitaba su efectividad y sentenciaba su futuro. En ese proceso, las propinas de las grandes tecnológicas en forma de beca jugaron su papel, pero lo determinante fue vislumbrar cómo el negocio de siempre se acercaba al precipicio en una tormenta perfecta. Ahí apareció el solucionismo que ofrecía la tecnología, fuera la que fuese, como salvavidas, pero sin que nadie advirtiera el precio a pagar. El problema es que, para entonces, internet tenía una razón de ser que poco o nada tenía que ver con el derecho a la información, sino con fortalecer a Silicon Valley, para lo que era necesario fagocitar negocios tradicionales. En el caso de los diarios, eso pasaba por acabar con su modelo de ingresos mixto para pasar a depender únicamente de los anuncios, un terreno que ya había sido convenientemente abonado por Google y Facebook. Solo como recordatorio: en España, ya concentran el 70% de la facturación publicitaria online, según la CNMC.  Además, ese precio a pagar iba mucho más allá de las cuentas de resultados, y ahí la tradición de los periódicos daba algunas pistas. En la era de papel, pagar por un ejemplar implicaba mucho más que llevarse una copia física a casa. Esa barrera económica, unida al propio formato, limitaba la audiencia respecto a otros medios, algo que compensaba un público más influyente o, al menos, con mayor poder adquisitivo o nivel de estudios.  Tampoco nadie pensaba que un diario gratuito —incluso una radio o televisión— ofreciera unos estándares ni remotamente parecidos, debido a su exposición a los vaivenes del mercado publicitario, ahora convertido en un terremoto permanente. En Reportaro ponemos en contacto a expertos con periodistas para crear las mejores historias. El milagro de la lectura Si ingresas dinero casi exclusivamente por publicidad en un entorno dominado por Google y Facebook, solo te queda maximizar unas audiencias que siempre se miden en términos cuantitativos, dejando al margen todo lo demás. Es algo de lo que ya advirtió Pierre Bourdieu cuando hablaba de la televisión, pero en internet ha alcanzado el paroxismo con la desaparición del lector en favor del usuario único.  Un usuario único es aquel que visita el periódico o alguna de sus noticias en un determinado periodo de tiempo (normalmente, un mes). Da igual si ha entrado una vez o si lo hace diariamente porque confía en el medio. Da igual si lo ha hecho para leer un reportaje de investigación o porque ha aparecido un titular llamativo en Google Discover y luego le ha decepcionado. Da igual si quería consultar una exclusiva, buscar “horario y dónde ver” de un partido de fútbol o encontrar una receta. Hasta da igual que ese usuario sepa en qué medio está. El equivalente sería haber contado como lector a quien antes pasaba por delante del kiosko y miraba de reojo. ➡️ Quizá te interese nuestro servicio de link building Los usuarios únicos han sido la principal métrica tanto de Comscore, primero, como después de Gfk; es decir, los medidores que publican los rankings mensuales sobre los que orbita al sector, con un orden de periódicos “más leídos” que resulta increíble, en el sentido más literal del término. De hecho, el abismo que separa su ranking mensual de los estudios cualitativos —como los del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) o del Instituto Reuters para el Estudio del Periodismo— es sonrojante, por no hablar del número de suscriptores de cada cual. Pero el ejercicio de fé va más allá. Según estos, algunos periódicos incluso superan los 20 millones de usuarios únicos en España, con una población no alcanza los 50 millones y que nunca ha destacado por su tradición como lectora de prensa. Solo hay que recordar es un país que no superó la tasa de subdesarrollo de lectura de prensa hasta 1992 y que, ya entrado el siglo XXI, tenía una difusión de periódicos era algo menos que la mitad que la media de la Unión Europea. Es un asunto al que, de nuevo, pocos quieren mirar, y eso que me temo que ni el más entusiasta de los solucionistas se atrevería a afirmar que se ha obrado el milagro de crear lectores de la nada en un panorama donde la competencia por la atención está desatada.  La tragaperras de la viralidad En un periódico de papel, no había forma de saber la tasa de lectura que tenía cada artículo. Como mucho, podía especularse sobre el volumen de ventas. Es lo que Morozov llama una “ineficiencia, en parte, beneficiosa”, ya que tampoco estaba exenta de sus propios vicios. Sin embargo, esa unión de datificación y obsesión por el tráfico (y nada más que el tráfico) ha provocado un aluvión de contenidos en el que todo vale: desde el sensacionalismo más burdo hasta las recetas de cocina, pasando por la reproducción de teletipos sin ton ni son.  Es tan simple como que son baratos de producir y susceptibles de viralizarse. Como nadie tiene la fórmula secreta para hacerse viral (y ahora acabamos de saber que Google ha estado engañando al respecto), solo queda publicar más y más contenido en lo que se ha convertido la máquina tragaperras en su versión mediática. Hay que echar tantas monedas como se pueda y, además, hacerlo antes que el resto. Un reportaje de investigación puede llevar días o semanas de trabajo, pero puede ser un pinchazo en tráfico. En cambio, publicar diez (o cien, o doscientos) artículos redactados en media hora multiplica las probabilidades de caer en gracia a los algoritmos de Google Discover, Facebook o la plataforma de turno. Incluso un bulo bien titulado puede convertirse en un enlace (para qué llamarlo de otra forma) rentable. Este espejismo ridículo alrededor de los números también se ha convertido en una forma de liberar dopamina en medio de las jornadas maratonianas de los periodistas. No parece la mejor idea que los redactores tengan acceso total y simultáneo a los datos de tráfico, salvo que el objetivo sea mantenerlos en tensión permanente. En mi caso, siempre me ha parecido ridículo pensar que mi trabajo estaba peor o mejor por el número de clics de lo que escribía. Eso no evitaba (aquí no hay nadie libre de pecado) que haya sentido alivio si el artículo disparaba la curva de tráfico. Y eso que no sabía si habían entrado al artículo porque les interesaba, porque se me había ido la mano en el titular o porque, sencillamente, me querían insultar.  ¿Un daño irreversible? Todo lo anterior ha generado un cortoplacismo en los periódicos en internet, donde el clic inmediato es lo importante; todo lo demás, ya se verá, incluyendo el papel para marcar la agenda o, incluso, algo tan elemental como su tradicional rol como agregadores de información. Pocos siguen en esas, pero algunos (sobre todo, los diarios nativos digitales) han conseguido ser rentables bajo él, aunque no se sepa por cuánto tiempo. Con todo, los medios que han implementado suscripciones lo han hecho con una promesa de ofrecer una información de calidad y con precios razonables (de nuevo, las ofertas a precio de derribo son otro tema). Con todo, me temo que asumir que esa promesa es cierta es demasiado asumir.  Además, los años de barra libre hacen ahora complicado cobrar por lo que hasta ahora era gratis. Ya hay algunos estudios sobre cómo el modelo abierto ha generado la idea de que “las noticias en internet son un bien público que debe proporcionarse de forma gratuita”, como las carreteras o el alumbrado público; es decir, “bienes de los que todo el mundo puede beneficiarse con independencia de su grado de participación en su financiación”. Quizá por eso los muros de pago en España no solo han tardado en llegar, sino que en muchos casos lo han hecho llenos de porosidades y sin un rumbo claro. Así, no es raro ver una extraña combinación de contenidos más elaborados o exclusivos junto a enlaces para engancharse al tráfico (o lo que quede de él). Parece complicado pedir 10 euros al mes a quien luego va a encontrarse un aluvión de contenidos que dan vergüenza ajena bajo la marca de ese mismo medio. Este artículo solo quería reseñar todos los vicios que ha generado el modelo abierto, que ojalá fueran los únicos del periodismo en España, Muchos de ellos son anteriores a internet y tangenciales a la tecnología, aunque se relacionen entre sí. Una parte considerable proviene de lo que Hallin y Mancini acuñaron como modelo pluralista polarizado; es decir, un panorama mediático en el que los medios tienen una alta dependencia de poderes políticos y económicos y, además, un destacado papel de influencia partidista. La crisis total en el sector ha profundizado aún más esas dinámicas, hundiendo la confianza en la prensa.  También hay que mencionar la precarización sin límites de la profesión en estos años. No solo he visto a grandes periodistas huir del sector en cuanto han visto la realidad, sino que cada vez menos quieren aprender el oficio. Todo lo anterior no tiene una única solución, si es que la hay. No quiero cerrar sin remarcar que no creo que las suscripciones o los muros de pago (ahí se abre otro debate interesante) sean la panacea. De hecho, quizá merezca un estudio el efecto que están teniendo a nivel económico, editorial, profesional o laboral.Aun así, se me hace complicado pensar en una salida que no pase por el pago de los lectores como un pequeño primer gran paso para reducir la dependencia de Silicon Valley y su alargada sombra, que ya se está intentando intermediar en las suscripciones de algunos medios. Por eso, las suscripciones no son la solución, pero sí una primera piedra para encontrar una.

Fundadores de startups y periodistas: cómo conseguir aparecer en prensa (y que ganen las dos partes)

Las historias de startups suelen llamar la atención de los periodistas, pero no todo vale con tal de salir en los medios. Entender que se trata de una relación entre personas es clave a largo plazo. La relación entre fundadores de startups y periodistas da para muchos puntos de vista. Para la prensa, la historia de un emprendedor que está creando un producto innovador o transformando una industria será siempre sinónimo de un titular sugerente. Para el founder, ver su empresa en esos mismos titulares supone visibilidad y respaldo para dar a conocer su solución a potenciales clientes e inversores. Periodistas y startups: buscando los puntos de encaje Parece una relación en la que todos ganan… Aunque a veces se produzcan disonancias cuando los objetivos no están alineados. ¿A qué nos referimos? Lo vas a ver claro desde estas 4 perspectivas: Fundador de una startup recién creada, que puede que ni haya delegado aún la comunicación: Fundador de una startup ya asentada y creciendo, donde quizá ese impulso que le puedan dar los periodistas no sea ya tan necesario: Periodista que está arrancando su carrera: Periodista con cierto nombre en el sector: Como ves, no siempre las piezas encajan, y eso supone una pérdida de recursos y energía importante para ambas partes. Pero que nadie se apure. Veamos cómo encajar los intereses de todos. El caso de Factorial Precisamente de esta relación hablaban en un episodio reciente del podcast de Itnig, donde Bernat Farrero y Jordi Romero comentaban cómo suele ser la comunicación con la prensa desde Factorial, el unicornio español que ambos cofundaron. “Hay que trabajar esas relaciones. Hay veces en las que te viene un periodista para consultarte porque está haciendo un reportaje y tú piensas ‘con todo lo que tengo que hacer…’, pero de esa relación luego puede surgir un retorno positivo en el futuro”, comentaba Romero. “Al final como tantas cosas, todo se resume en personas construyendo relaciones a largo plazo”, apostillaba Bernat. En su caso, explicaban que normalmente su modus operandi consiste en lanzar una nota de prensa —con embargo si es una información muy potente— de la que luego emanan distintas posibilidades. “Hay medios y periodistas que te piden una entrevista exclusiva, otros unas declaraciones, otros mandarte fotógrafos para tener imágenes distintas a las que distribuimos nosotros…”, señalan. Todas esas casuísticas están ahí, pero los fundadores de Factorial recordaban también que eso es algo que les sucede ahora que su startup de recursos humanos ha escalado hasta su nivel actual. Cómo ‘vender’ tu startup a un periodista: el pitch de tu idea también hay que contárselo bien a los medios Cuando una startup arranca, el panorama es muy distinto, y sus notas de prensa o sus comunicaciones no suelen recibir tantas respuestas de vuelta. ¿Qué hoja de ruta seguir en estos casos? Tanto si eres el fundador de una startup, como si llevas su comunicación, debes saber que no hay que saber física cuántica para vender tu historia a un periodista, pero sí hay que tener en cuenta algunas cosas y, sobre todo, ponérselo fácil. Veamos algunos consejos desde nuestra propia experiencia, tras recibir muchas notas de prensa anodinas y mensajes directos por LinkedIn que, inevitablemente y a pesar de que siempre gustaría contestar a todo el mundo, acaban en la bandeja de leídos sin responder. Comprende tu nicho Primero, deberías entender sobre qué puedes aportar. ¿Cuál es la especialización de tu startup? Podrías estar dirigiendo una startup de edtech o una fintech y tener perspectivas sobre el futuro de la educación o las finanzas. O quizá tu empresa construye herramientas de IA, y tienes opiniones sobre el auge de la IA actual. Esto es básico, pero conviene remarcarlo porque no serás la primera propuesta que intenta abarcar un tema con el que no encaja (lo cual hace que cualquier periodista levante la ceja y posiblemente tienda a desconfiar). Póntelo fácil usando Reportaro y proponte como una voz a un periodista que ya sabe que quiere escribir sobre tu temática Hay muchas formas de arrancar, pero una sencilla, gratis y muy adecuada es usar Reportaro. En nuestra plataforma conectamos periodistas que quieren buscar fuentes para sus artículos, programas o proyectos periodísticos, con expertos de esa área. Puedes apuntarte, elegir el área o categoría que toca tu startup, y recibirás en tu correo solicitudes de periodistas que buscan aportaciones como las que les puedes dar tú. El secreto aquí es que te conviertes en alguien que contribuye a un tema que el periodista ya quiere explorar; y no eres tú el que toca su puerta proponiéndole escribir sobre ti. Suena bien, ¿no? Puedes empezar a usar Reportaro gratis registrándote aquí. Haz una base de datos de posibles medios y periodistas Otra táctica sencilla es la siguiente. Escribe palabras clave relacionadas con tus temas en Google y filtra por la pestaña de ’Noticias’. Verás qué medios cubren estos temas; ellos son tus objetivos. Una vez que tengas tu lista de objetivos, puedes comenzar la búsqueda de correos electrónicos generales y correos electrónicos de periodistas que toquen esos temas. Los correos electrónicos generales son los habituales de contacto. Los correos electrónicos individuales pueden ser más difíciles de encontrar. Si no están en la sección de «contáctanos», puede que sí que estén en los perfiles de los autores. Lee las historias que cubren tus temas y haz clic en sus autores, donde generalmente hay una dirección de correo electrónico y perfiles en redes sociales. LinkedIn puede ser otro buen punto en el que contactar si lo utilizas con tacto y sin avasallar. ✍ Un consejo extra para la búsqueda en Google. Escribe «site:dominiodelmedio․com + tus palabras clave» en la barra de búsqueda y verás todas las instancias de ese diario potencial. Funciona para cualquier web. Prepara la lista de contactos y presenta tu historia de manera personalizada Muestra a los periodistas que has leído sus historias y sabes por qué exactamente deberían estar interesados en la tuya. Ojo, no atosigues con párrafos interminables ni por mail ni por mensajes en redes. Establece mejor una toma de contacto inicial. Si quieres ‘venderles’ una historia ya determinada o una nota de prensa concreta, puedes ir al grano, pero intenta ser telegráfico. Si no contestan, puedes insistir, pero deja al menos un par de días de espera. Dificultades para Demostrar Experiencia: Asegúrate de que tu contenido sea creado o revisado por expertos en el tema. Utiliza perfiles de autores con credenciales verificables y comparte estudios de caso, investigaciones originales o análisis detallados para destacar tu conocimiento. En Reportaro te ponemos en contacto con autores expertos para que validen tu contenido. Cómo escribir la línea de asunto para que un periodista no huya La línea de asunto de tu correo electrónico establece el tono de tu mensaje y es clave para que lo abra o no. Sé preciso y evita palabras como «único», «solución», «revolucionario», «líder», «pionero”… Lo mismo que tú mandarías a la carpeta de spam, vaya. Describe exactamente lo que estás presentando: sin rodeos. Intenta escribirlas como si fueran titulares. Algunos ejemplos: Puedes agregar la palabra «exclusiva” si estás ofreciendo noticias exclusivas. Pero si lo haces, hazlo de verdad. De nuevo, honestidad y pensar en el largo plazo. No la líes con el formato y un aviso sobre las fotos Si es un comunicado de prensa, por favor, no lo copies entero en el correo. Adjúntalo preferentemente como un Word, Ponlo fácil. Si añades material gráfico (algo muy recomendable) ten en cuenta que puede haber medios que quieran que las fotos que utilicen sean distintas para ayudar a diferenciar su información. Por eso, incluye siempre la posibilidad de agendar una pequeña sesión de fotos o tener acceso a más material gráfico si se solicita. Haz seguimiento, pero sin acosar al periodista Los periodistas pueden no responder de inmediato (desafortunadamente, es lo más común), pero debes evitar bombardearlos en todas las plataformas posibles como WhatsApp, Telegram y otras redes sociales. Puedes hacer un seguimiento enviando un nuevo correo electrónico con el mismo texto; o puede ser un correo que ofrezca datos adicionales o una entrevista con el fundador. También puede ser solo un recordatorio amable sobre tu propuesta y una pregunta educada sobre qué más podrías ofrecerle para que le interesara.. Enviar 2 seguimientos suele ser más que suficiente. ¿Todavía no hay respuesta? Habla con otros medios. Y recuerda, si lo que quieres es crear una estrategia para contactar con medios alineada con sus intereses y los de tu empresa, pon por delante la honestidad y piensa a largo plazo. Debes ser alguien cuya historia haga mejor y más fácil el trabajo del periodista. Por eso, estar registrado en Reportaro y atender directamente las solicitudes que mandan los medios, es una de las mejores opciones que puedes hacer desde el inicio.

Diez claves para generar confianza en los medios. La utilidad social y la viabilidad del periodismo dependen de ello

La confianza en las noticias en España es muy baja. Solo el 36% de los usuarios españoles les da credibilidad, mientras que el porcentaje de escépticos es casi idéntico, según el Digital News Report 2021. Aunque los niveles se han estabilizado en el último año, la caída había sido pronunciada desde 2017, cuando la población confiada superaba por poco la mayoría de los usuarios. Estos datos sitúan al país en el puesto 33 de los 46 analizados, a gran distancia del 65,1% que refleja Finlandia, el territorio cuyos ciudadanos confían más en la información publicada. Sin embargo, el informe muestra que esta falta de confianza no implica un desinterés por la información, ya que el grupo más numeroso de usuarios es el de los interesados escépticos, que demandan información pero no confían en ella. Sin duda, la sensibilidad de los españoles hacia los bulos influye en este fenómeno. España es el sexto país donde más preocupa la desinformación (67%), con una especial exposición a bulos sobre política y salud. Sin embargo, resulta destacable que los medios de comunicación y los periodistas no son los principales señalados como fuentes de desinformación. Por ejemplo, en relación con la pandemia cuatro de cada diez afirman que los bulos tienen un origen político, mientras que solo el 11% apunta a los medios. Por otro lado, las redes sociales y las aplicaciones de mensajería instantánea preocupan a la mitad de los encuestados como canales para la circulación de los bulos, mientras que los sitios de los medios se quedan en un 20%. En cualquier caso, las cifras son demasiado altas para un sector profesional cuyo propósito consiste precisamente en lo contrario. “La función social del periodismo es la de actuar como vigilante del interés público”, escribe la profesora Guadalupe Gómez, que lo responsabiliza de “informar verazmente para fomentar la reflexión, la negociación y la toma de decisiones sociales que mejoren la democracia”. De ahí que algunos responsables de organizaciones periodísticas, como Alejandro Laso (El Confidencial), Juanlu Sánchez (eldiario.es) y Eva Belmonte (Civio), coincidan desde hace años en que la mayor innovación es reconectar con la sociedad. No solo en cuanto a los canales y formatos, sino también a la fiabilidad y utilidad de la información. Además de potenciar la misión social del periodismo, la confianza permite diseñar modelos de negocio rentables basados en el pago directo por la información, por los que la industria está apostando en la actualidad. Aunque también existen otros factores, como la experiencia de usuario, la personalización, la exclusividad, la especialización y el posicionamiento ideológico, diversos estudios científicos documentan la correlación entre la confianza de los lectores en la marca periodística y su predisposición a pagar por contenidos digitales. A continuación, se propone un decálogo de buenas prácticas para medios y profesionales que contribuyen a incrementar la confianza y, con ella, el valor social y económico del periodismo. 1) Rendir cuentas implantando un alto grado de transparencia en la organización La rendición de cuentas es un proceso que permite a los usuarios conocer cómo y por qué se toman las decisiones editoriales y comerciales en los medios. Por lo tanto, funciona como medio de autorregulación, ya que facilita comprender a qué tipo de intereses obedecen. Según los expertos en el campo Mauri-Ríos y Ramón-Vegas, “su función esencial es supervisar, controlar, criticar y examinar la evolución y calidad de la información periodística”, lo cual es especialmente importante en un contexto de crisis del sector. Como los investigadores aseguran en otro estudio con Díaz-Campo, los medios españoles todavía tienen que mejorar sus instrumentos de transparencia y dotarlos de una mayor visibilidad que extienda su uso. De hecho, han creado un test que permite a las organizaciones evaluar sus carencias. Sin embargo, también existen algunos casos de probado éxito, como eldiario.es. El modelo económico de la cabecera depende en gran medida de las aportaciones de sus socios, lo que hace esencial conservar su confianza. Por ello, eldiario.es publica anualmente un desglose detallado de sus cuentas, algo que también hacen otros medios españoles como La Marea y Civio, y su director, Ignacio Escolar, publica regularmente en un blog para explicar ciertas decisiones. Las publicaciones corporativas de este estilo han proliferado en los últimos años, con ejemplos destacables como la newsletter mensual de El Orden Mundial a sus socios. Sin embargo, el desglose de las cuentas sigue siendo un tabú para muchos medios de comunicación. 2) Separar de forma evidente la publicidad y la información Los usuarios de medios deben tener claro cuándo se están exponiendo a contenidos cuyos propósitos van más allá de los informativos, y para ello se deben emplear todos los recursos gráficos, técnicos o editoriales que sean necesarios. Quizás sea la primera norma que se aprende en las facultades de periodismo, pero su puesta en práctica en el mercado mediático no resulta tan evidente. Más si cabe con la aparición de formatos digitales que desdibujan las fronteras entre lo editorial y lo comercial, como plantea el profesor de Periodismo García-Avilés. Por ejemplo, el branded content o contenido de marca, que tiene la doble finalidad de representar unos valores corporativos a la vez que aporta información relevante y atractiva a la audiencia. O el marketing de afiliación, mediante el cual un redactor selecciona una lista de productos que puede resultar útiles al lector pero por cuya compra el medio recibe una comisión. Como señalan los investigadores Carvajal y Barinagarrementería, se trata de formatos lícitos, además de beneficiosos para la economía de los medios, pero siempre y cuando el lector sea consciente de que se expone a contenidos publicitarios. Solo de este modo no se compromete la credibilidad de la marca periodística. 3) Manejar una buena agenda propia y citar bien a las fuentes La calidad de la información periodística está supeditada, entre otros criterios, a una buena selección de fuentes diversas y relevantes, según estudios científicos tanto nacionales como internacionales. En este sentido, uno de los aspectos más influyentes para generar confianza en la información es el nivel de autoridad de las fuentes. En un contexto en el que casi todo el mundo tiene una opinión sobre los hechos de actualidad, el periodismo debe encontrar a las personas más preparadas para aportar una perspectiva pertinente y fundamentada. La transparencia a la hora de citar a las fuentes también influye en la credibilidad de la información. El proyecto Periodismo Transparente, desarrollado por Público con financiación de Google, evalúa la trazabilidad de las noticias mediante ocho indicadores, de entre los que destaca la correcta aparición de las fuentes en el texto como criterio más valorado. El manifiesto del proyecto, que lucha contra la crisis de credibilidad del periodismo, expone que los ciudadanos confían más en la información si conocen quién la inspira, a excepción de casos en los que las fuentes requieran de protección por su condición de víctimas o denunciantes. 4) Acudir a los datos para trascender el periodismo de declaraciones Cuando existan datos disponibles sobre una materia es necesario que el periodista los analice por sí mismo, en lugar de reproducir declaraciones de terceros, que pueden errar o incluso introducir sesgos intencionados. Aunque manida, resulta apropiada la metáfora que reza que el trabajo del periodista no consiste en dar voz a los que dicen que llueve y a los que aseguran que no, sino abrir la ventana para comprobarlo y transmitírselo a quienes no pueden hacerlo. Los datos no mienten, y por eso el periodismo de datos ha sido reconocido como un antídoto contra el periodismo de declaraciones y una baza para la recuperación de la credibilidad. Resulta interesante observar cómo ha proliferado esta disciplina en los medios durante la época de pandemia, en un contexto de notable incertidumbre y florecimiento de la desinformación. Las mayoría de las organizaciones periodísticas con voluntad de servicio han entendido la necesidad de información fiable y han apostado por este tipo de formatos. Destaca el caso de El País, con su newsletter semanal sobre coronavirus, publicada por el ingeniero y periodista de datos Kiko Llaneras, y la publicación de piezas como esta sobre los contagios, que ya se ha convertido en el contenido digital más visitado en la historia del medio. 5) Publicar las metodologías de análisis y practicar el periodismo abierto No obstante, el tratamiento de los datos per se no asegura que la información carezca de sesgos. Para ello, resulta conveniente explicar con detalle qué razones y métodos han guiado a los periodistas durante la investigación mediante la inclusión de un apartado metodológico. Como señalan los investigadores Marín-Sanchiz y Arias, “reconocer los motivos que han llevado a escoger fuentes determinadas y cómo se han tratado los datos reduce al mínimo los riesgos de que el periodista introduzca informaciones o enfoques parciales de forma velada”. Ejemplos de buenas prácticas son, entre otros, el propio diario El País y especialmente Civio, que dedica entre 1.500 y 4.000 palabras a estos fines en cada proyecto. En la misma línea, existen una tendencia entre los medios de comunicación innovadores a liberar sus datos en bruto para que los usuarios puedan comprobarlos e incluso aportar nuevas interpretaciones o enfoques. Este periodismo, conocido como abierto o de código libre, también favorece la confianza de los usuarios hacia las organizaciones, ya que incrementa la transparencia y facilita la colaboración, según Díez-Garrido y Renedo. 6) Ser honestos y publicar un manifiesto de valores Los españoles demandan de los medios una información plural (76%), neutral (70%) y ecuánime (62%), según el Digital News Report 2021. En este sentido, los expertos coinciden en gran medida en que la objetividad completa es una utopía para el periodismo. La mera elección de las palabras que se utilizan para comunicar ya supone un tratamiento subjetivo de los hechos, por lo que la honestidad es a lo máximo (y lo mínimo) a lo que se puede aspirar. De esto modo, ya que los medios de comunicación mantienen una línea editorial y defienden una serie de valores, una manera de incrementar la confianza de los usuarios es hacerlo de forma honesta mediante la declaración pública de sus principios. Los manifiestos de valores en las webs de los medios resultan una forma habitual de hacerlo. La Marea, por ejemplo, reconoce su adhesión a causas como la soberanía de los pueblos, el republicanismo, la memoria histórica y el respecto por el medio ambiente, entre otras. La revista Panenka, por su parte, subraya su interés por temas sociales relacionados con el deporte y su desprecio por la autocensura, e incluso un organismo público como la BBC preconiza el respeto por la diversidad, el trabajo en equipo y la honestidad. 7) Mantener un buen sistema de fe de erratas para evitar desinformar Cometer errores es algo habitual en cualquier actividad humana, y el periodismo no es una excepción. Sin embargo, la información es una materia prima sensible sobre la que las imprecisiones pueden tener un efecto especialmente nocivo. La desinformación no solo parte de fuentes malintencionadas, sino también de errores periodístico o incluso lingüísticos. Por ello, es importante que los medios de comunicación rectifiquen por medio de una fe de erratas adecuada. La directora de Clases de Periodismo, Esther Vargas, afirma que las rectificaciones deben aparecer en la misma página que el error o dedicarle un espacio más amplio si se trata de un error grave, y exponer de forma sincera y clara los datos o planteamientos equivocados. Hace un lustro, este tipo de prácticas todavía no eran habituales en las versiones digitales de los medios españoles, que aprovechaban las posibilidades de Internet para corregir los errores de forma inadvertida. Solo las cabeceras internacionales más reconocidas, como el New York Times, dedicaban un espacio a la fe de erratas, que incluso se consideraba una innovación en el ecosistema digital. No obstante, la publicación de estas rectificaciones públicas ha ido creciendo paulatinamente, e incluso algunos medios como eldiario.es animan a sus lectores a reportar cualquier error que puedan encontrar en sus contenidos. 8) Remarcar la fecha de publicación para dificultar que se descontextualicen La descontextualización es, junto al puro engaño y la exageración, una de las formas más habituales de desinformación en la actualidad, según un estudio de la Universidad de Navarra. Consiste en la adopción de noticias, imágenes o vídeos reales, a menudo de meses o incluso años atrás, que se sitúan falsamente en el presente, en un contexto que no es verdadero. Para evitar que sus informaciones se utilicen de este modo, y que su marca periodística pierda credibilidad, los medios de comunicación deben incluir siempre la fecha de publicación de manera fácilmente visible. Un principio que también se recoge en las recomendaciones del proyecto Periodismo Transparente. Las principales organizaciones de noticias españolas cumplen con este principio. No obstante, cabe destacar una iniciativa introducida por el medio británico The Guardian, que, además de anotar la fecha de elaboración del contenido, calcula el tiempo que ha trascurrido desde entonces. Este contador se sitúa al inicio de la noticia, en un recuadro amarillo chillón, de forma que se pueda identificar con facilidad antes de comenzar la lectura y se dificulte en gran medida la descontextualización. 9) Crear vínculos con la comunidad a través de múltiples plataformas La participación conjunta de la audiencia, los periodistas y los medios de comunicación en un debate multiplataforma también favorece la construcción de confianza mutua. Según el investigador experto en redes sociales Omar V. Rosas, lo interesante de las redes de confianza establecidas entre lectores y periodistas es que se transforma el concepto de confianza tradicional, basada solo en el historial de reputación de los medios, para convertirla en una confianza interpersonal, asentada en la experiencia particular de cada usuario. Es decir, que las plataformas y entornos externos a la web del medio no solo sirven como canales de distribución de contenidos periodísticos, sino que ayudan a conectar con la comunidad, responder a sus preguntas e inquietudes y establecer una relación de confianza. En este sentido, es destacable el caso de Maldita.es, que además de las redes sociales tradicionales, emplea un un canal de Twitch y un servidor de Discord para fomentar la vinculación con los usuarios más activos. 10) Cuidar la marca periodística y ofrecer información de proximidad En definitiva, las recomendaciones enumeradas en este decálogo redundan en el cuidado de la marca periodística, a la que los usuarios asignan un cierto nivel de credibilidad y confianza. De hecho, a pesar de la desconfianza generalizada en las noticias, el Digital News Report 2021 refleja que la mayoría de la población todavía confía en las principales marcas periodísticas españolas, con un promedio de 5.3 puntos sobre 10, aunque se han producido caídas notables durante el último año. Por otro lado, el estudio señala la importancia de cubrir la información de proximidad, pues los medios locales y regionales son los que mejores cifras de confianza presentan.

¿Deben cobrar mejor los periodistas que más lectores y suscriptores atraen? Reticencias, dudas y alternativas

Los incentivos para periodistas por volumen de tráfico conseguido existen en los medios digitales desde más de una década, y han sido criticados por promover el clickbait. Ahora, cuando muchas cabeceras cambian su modelo de negocio publicitario por uno basado en las suscripciones, empiezan a vislumbrarse sistemas que recompensan o remuneran en función de la cantidad de usuarios de pago que cada periodista logre convertir. Es el caso de la propuesta de The Daily Telegraph filtrada el mes pasado, o del tabloide Herald Sun. Beneficiar a los periodistas más efectivos parece lógico. Todavía más en un momento en el que las firmas más talentosas y reconocidas disponen de herramientas suficientes para huir de las empresas y montárselo por su cuenta, en lo que se conoce como la economía de los creadores. Pero el sistema entraña dificultades y peligros. Por un lado, la captación de suscripciones no depende única y directamente de los periodistas, sino que es un trabajo colectivo en el que los periodistas generan un contenido que otros se encargan de empaquetar, distribuir y monetizar. Además, es complicado atribuir una suscripción a un solo contenido o autor, y tampoco resulta sencillo cuantificar qué aporta cada periodista a una parte importante para el modelo de suscripción: la retención. Por otro lado, los incentivos pueden provocar una disminución de la calidad del producto al desalentar el trabajo colaborativo, estirar la competitividad hasta límites perjudiciales y supeditar demasiado el criterio informativo a los dictados de la audiencia. En esta pieza de Reportaro repasamos las ventajas e inconvenientes de este modelo de recompensas que ha suscitado un rechazo casi unánime por parte de los trabajadores. Además, analizamos una propuesta experimental de Insider que, aunque también ha levantado revuelo en redes sociales, integra métricas interesantes para evaluar el impacto del trabajo periodístico en combinación con los resultados de tráfico y suscripciones. Ventajas de los incentivos: asumir los objetivos, entender a la audiencia y retener talento El planteamiento de partida para estas propuestas es claro. «Parece justo que quienes atraigan y retengan mayor cantidad de suscriptores sean los que mejor cobran», afirmaba el editor de The Daily Telegraph, Chris Evans, en un correo enviado a la plantilla el pasado 11 de marzo, que reproduce parcialmente The Guardian. El directivo profundizaba en el sentido meritocrático del sistema, cuyo objetivo sería “vincular el desempeño con las recompensas”. Desde el siglo pasado, la literatura académica sobre liderazgo empresarial ha estudiado las recompensas económicas como mecanismos de motivación de los empleados. Incluso Kotter, padre del estilo de liderazgo transformacional, que se basa más en la convicción personal que en un sistema de premios y castigos, reconoce que una acertada configuración de las recompensas pueden ayudar a transmitir la visión de la empresa a sus trabajadores. En este caso, establecer bonus salariales vinculados a las suscripciones subraya que el objetivo principal del medio es incrementar su base de usuarios de pago. La alineación en torno a la visión empresarial es vital en los medios, ya que garantiza que todos los profesionales desempeñen las actividades requeridas para alcanzar las metas comunes, según una tesis doctoral publicada recientemente. Siguiendo con el ejemplo, si todos los periodistas asumen el objetivo de captar suscriptores, es más probable que realicen esfuerzos por escuchar a la audiencia, entender sus necesidades y generar contenidos que les aporten el suficiente valor como para pagar por ellos. En 2014, el periodista freelance David Nicholson alegaba a favor de la remuneración basada en el tráfico web argumentando que estos sistemas le permitían conectar mejor con su audiencia. Trabajar bajo está fórmula en Forbes le había empujado a aprender sobre sus lectores y mantener un contacto fluido con miles de ellos a través de las redes sociales. “Sin esto, corría el riesgo de aullar en la oscuridad, en un bosque vacío”, aseguraba. Ahora, la conexión de los periodistas con las audiencias a través de canales directos se ha intensificado todavía más, posibilitando incluso la desintermediación del proceso informativo. En otras palabras, los profesionales ya no necesitan a los medios para producir, distribuir y monetizar la información. El ecosistema digital les brinda multitud de herramientas para intentar hacerlo por su cuenta, como Patreon, Paypal, Revue o Substack. Cuando el talento que demandan las redacciones digitales escasea, resulta sangrante tener que competir por él no solo con otras empresas, sino también con la idea del emprendimiento personal. Incluso Twitter está probando ya el SuperFollow, una funcionalidad que permite a los usuarios cobrar a su audiencia por acceder a contenido premium. El director del Máster en Innovación en Periodismo de la Universidad Miguel Hernández, Miguel Carvajal, considera que este recurso ofrece mayores ventajas que otros para periodistas y editores de medios: es sencillo, no tiene coste de instalación y reduce el riesgo de exposición al fracaso. “Colegas periodistas con una cuenta notable de seguidores tendrán incentivos económicos más que razonables, sobre todo en España, donde el salario medio de los periodistas es bajo”,  asegura. El experto augura que las marcas mediáticas no van a descapitalizarse porque cuentan con su propia audiencia y credibilidad, “pero sí pueden afrontar mayores dificultades para retener el talento si no ofrecen seguridad, incentivos y misiones convincentes”. El periodista y analista de medios independiente David Tvrdon coincide en el diagnóstico y propone algunos incentivos concretos, más allá del pago por tráfico o por suscripción, como habilitar propinas para periodistas concretos, establecer verticales con suscripciones propias o dejar que los periodistas estrella organicen eventos y se aseguren un porcentaje del taquillaje. Inconvenientes: generación de valor, individualismo, clickbait y polarización “Mi ética periodística me dice que debe haber una gran pared entre editorial y negocio. Pero en este modelo no parece que la haya. Parece que se espera que los redactores vendan las historias”, se lamenta un periodista de Insider entrevistado por Digiday. La declaración parte de una premisa desfasada, pues ya hemos asumido que los periodistas deben conocer y ejercer su papel dentro del modelo de negocio. Sin embargo, también recoge una idea incuestionable: este rol no consiste en vender las historias y monetizarlas, sino en generar una información de calidad en la intersección de lo importante y lo interesante, que resulte valiosa a la audiencia. El director de Innovación de El Español, Daniel Muñoz, resume en esta infografía cuál es el papel de cada equipo en el modelo de negocio de los medios. “La idea es que cada persona cumple un rol en las redacciones. Todos tienen que remar para que se cumplan los objetivos generales, pero generar suscripciones no es el papel principal de los periodistas, es una consecuencia de su trabajo. No parece muy lógico que se les ponga incentivos individualizados por unos resultados que no dependen principalmente de ellos. En cualquier caso, el foco de cualquier tipo de incentivo para un periodista debe estar en la generación de valor, no en la captación”, explica el periodista a Reportaro. Si la captación de suscripciones no depende directa y exclusivamente de los periodistas, los sistemas de recompensas individuales basados en ella resultan injustos. En estos esquemas, los incentivos varían en función de factores que los periodistas no pueden controlar, como la asignación de temas por parte de los redactores jefe y los jefes de sección, el diseño de las piezas o su difusión por el equipo de audiencias, entre otros. Un periodista de The Daily Telegraph lo señalaba para The Guardian: «Si escribes historias de la realeza, grandes noticias políticas o cosas del coronavirus o eres famoso, vas a conseguir grandes números. La mayoría de los reporteros están a merced de los editores y no tienen la culpa de que les asignen cosas aburridas, y ahora eso va a afectar a su sueldo». Como apunta este profesional, que los periodistas estrella sean premiados por las conversiones que consiguen también es problemático. Resulta evidente que las firmas más reconocidas estimulan las suscripciones, pero su influencia sobre ellas sería mucho menor si sus piezas no formaran parte de un paquete completo que también incluye otros contenidos editoriales, la experiencia de usuario, la credibilidad y el tono de una marca periodística, la política de precios e incluso la sensación de pertenencia a la comunidad del medio. Es imposible evaluar de forma aislada el peso de un solo periodista en la decisión de suscribirse. De hecho, el exdirector de desarrollo de negocio de infoLibre, El Español, Estrella Digital y Público, José Vicente González, destaca que las acciones de marketing resultan más rentables que las inversiones en contenido para desencadenar las suscripciones, por lo que la labor de los periodistas no debe centrarse en estos objetivos. Por el contrario, el contenido de calidad es un buen resorte para retener a los usuarios de pago, pero estos sistemas de incentivos lo pasan por alto. Si es difícil evaluar de forma pormenorizada qué motivos llevan a alguien a suscribirse a un medio, todavía lo es más descubrir por qué no se dan de baja. Junto con estas dificultades propias del negocio, estos esquemas plantean también retos para la calidad del producto periodístico. Por una parte, la evidencia científica revela que los mejores productos informativos nacen de la colaboración entre profesionales con especializaciones diversas, tanto en lo referente al contenido como al formato. Sirvan como ejemplo las investigaciones periodísticas desarrolladas por consorcios internacionales, como The Panama Papers, elaborado por el ICIJ, No obstante, este tipo de métricas individuales desalientan la cultura colaborativa y alimentan una competitividad salvaje. Una serie de periodistas entrevistados en Digiday lamentan que este tipo de sistemas fomentan la comparación constante. Aunque el discurso de los líderes ensalce la colaboración, si existen rankings basados en resultados individuales, nadie quiere verse a la cola y todos actúan con más urgencia que lógica. Un exempleado del medio relata, por ejemplo, cómo los compañeros se robaban los temas que más interés revestían para la audiencia, pese a no ser las personas más indicadas para cubrirlos y no contar con las fuentes adecuadas. Esto, además de repercutir en una bajada de la calidad, enturbia el ambiente de trabajo e incrementa la fatiga laboral. Por otra parte, pueden emerger prácticas sensacionalistas más relacionadas con la elección y el tratamiento de los temas que con la redacción de los titulares, como pasaba en el clickbait clásico. Informar solo sobre aquello por lo que la audiencia está dispuesta a pagar y con el enfoque y el discurso que demanda. En palabras de Daniel Muñoz, pasar de la dictadura del click a la dictadura del lector. Algo peligroso si se tiene en cuenta que el posicionamiento ideológico de los medios es un factor fundamental para la conversión de suscripciones, y que los usuarios con ideas extremas suelen estar dispuestos a pagar por informaciones que refuercen sus argumentos. Si existen incentivos para los periodistas que generen más suscripciones, estos pueden verse tentados a elaborar piezas más polarizadas o partidistas, que suelen generar mejores resultados. Avanzando hacia una medición más justa: recompensas grupales y la propuesta de Insider Con todo, los detractores de estos sistemas basados en el tráfico y las sucripciones no renuncian a establecer otro tipo de incentivos, ni a medir los resultados del trabajo periodístico. “Si dependiera de mí, los incentivos por suscripciones se plantearían más a nivel de compañía. Y pueden ser un objetivo específico de los equipos de márketing o suscripciones. Pero de los periodistas no le veo mucho sentido, y en ningún caso individual”, afirma Daniel Muñoz. El director de Innovación de El Español aboga por premiar a los periodistas por el valor, la calidad y el impacto de sus contenidos, en lugar de por los ingresos que esté ayudando a generar. Insider mantiene una serie de objetivos de tráfico y suscripciones para sus empleados, pero en abril de 2021 hizo pública su propuesta para integrar otros indicadores de calidad e influencia de los contenidos y los periodistas: los “puntos de impacto”. Entre estos criterios se encuentra la aparición en la televisión y la radio nacional, que las piezas sean citadas por webs con más de 10 millones de usuarios, que reciban premios nacionales o internacionales o que sean compartidas por usuarios de redes sociales con un mínimo de seguimiento, entre otros. Según el editor jefe de la publicación, Nicholas Carlson, “esta iniciativa supone un esfuerzo para reconocer que el buen periodismo es más que el tráfico y las suscripciones, que son dos cosas muy valiosas que representan los intereses de la audiencia, pero no lo son todo”. Este anuncio ha aparecido cuando el personal editorial del nativo digital estadounidense ha decidido organizarse sindicalmente, y reclama más transparencia en los sistemas de evaluación de los trabajadores. Algunos expertos en el mercado mediático estadounidense ya han mostrado su simpatía hacia este sistema más abierto. El periodista de Adweek y ex integrante de Insider Mark Stenberg explica que, al recoger factores como el prestigio de quienes comparten una noticia, esta propuesta hunde sus raíces en la sociología, y adapta la medición del impacto a los patrones de consumo humanos. “Cada vez tomamos más decisiones sobre qué consumir, cómo vestir y qué pensar en función de un puñado de personas a las que hemos dado esa autoridad”, asegura. El analista de medios Simon Owens opina en su newsletter que el sistema de Insider ayuda a crear un mejor periodismo, y es más justo que aquellos que solo tienen en cuenta las páginas vistas y las suscripciones. Según el experto, la ventaja reside en que, bajo esta rúbrica, un escritor especializado en artículos largos y profundos puede ser juzgado en igualdad de condiciones en comparación con un colega que produce pequeñas piezas virales.

Periodistas, ¿debemos ser el único ‘antídoto’ contra las fake news?

¿Quién debe tratar de desenmascarar o combatir las fake news? Para Nemesio Fernández, presidente de la FAPE, “los periodistas somos los que tenemos que ponernos a la vanguardia de la lucha contra este fenómeno”, rechazando así las pretensiones reguladoras que surgen tanto desde ámbitos políticos como jurídicos, con el consiguiente riesgo para el derecho a la libertad de información

Los perfiles profesionales periodísticos más demandados en los medios con modelos de suscripción

Aunque la crisis de desempleo del periodismo es innegable, la demanda de nuevos perfiles profesionales no cesa en las redacciones digitales. Los modelos de negocio evolucionan, y las plantillas de los medios deben hacerlo a su compás. Si hace unos años irrumpían con fuerza puestos como el del redactor SEO o el del growth hacker, orientados al tráfico masivo y la obsesión por el click, ahora emergen otro tipo de necesidades más ligadas a los modelos de negocio de suscripción. No es que ya no importe la adquisición de nuevas audiencias y estos puestos hayan sido desterrados, sino que muchas compañías se centran, además, en la conversión de los lectores en suscriptores y su posterior retención. Para ello, requieren de profesionales capaces de generar contenidos y productos con un gran valor añadido, y promover el compromiso y la fidelización del público objetivo. En los resultados preliminares de una investigación propia sobre innovación en las redacciones de medios nativos digitales, se identifican dos grupos principales de perfiles profesionales emergentes. Entre los que integran las áreas editoriales, que se encargan de la generación de contenidos, destacan periodistas especializados temáticamente y creativos en sus enfoques, así como otros preparados para trabajar con nuevos formatos y canales y estimular la relación con las audiencias. Por otro lado, en las áreas de producto, más vinculadas a los planteamientos estratégicos de los medios, sobresalen los analistas de datos, los diseñadores de experiencia de usuario, los expertos en conversión y desarrollo de negocio y los jefes de producto.  Estas demandas coinciden en gran medida con las de las grandes cabeceras tradicionales que han emprendido su transformación digital con el foco puesto en el modelo de suscripciones. El director adjunto de El País, Borja Echevarría, subrayaba en un seminario web organizado por la Asociación de Medios de Información la importancia de los puestos del editor y coordinador de newsletter, responsable de audio, infografista digital, jefe de desarrollo de audiencias, director de coberturas o responsable de suscripciones, entre otros. Estos perfiles profesionales se replican en la mayoría de las organizaciones con objetivos similares. En esta pieza de Reportaro recopilamos algunas de estas posiciones y explicamos los motivos de su auge, así como los conocimientos y aptitudes relevantes para cada una de ellas. Especialistas en contenidos sobre tecnología y negocio La utilidad y el interés que revisten los contenidos entre la audiencia resultan esenciales para fidelizarla y conseguir suscriptores. Por ello, los medios de comunicación dedican cada vez más recursos a cubrir áreas temáticas como la tecnología, cuya relevancia es innegable para el día a día de las personas y las empresas. Ya en 2018, Dircomfidencial señalaba el crecimiento de este campo informativo, con la proliferación de verticales en medios generalistas, como Teknautas, de El Confidencial, y la buena salud de portales especializados, como Xataka o Hipertextual. La tendencia se acentúa a medida que sigue creciendo la demanda de este tipo de contenidos. Por ejemplo, a principios de febrero de 2021, The Washington Post anunció su voluntad de reforzar esta área, que pasaría de tener 19 integrantes a contar con 27. Este movimiento supone la segunda ampliación del equipo, que en 2018 había incorporado 11 nuevos profesionales. Los ocho puestos que el medio quiere cubrir son editor adjunto de políticas de tecnología, reportero de política tecnológica, editor de tecnología personal, dos redactores de “mesa de ayuda” de tecnología personal, redactor de análisis de noticias de tecnología, reportero de datos tecnológicos y reportero de tecnología en el trabajo”. En esa línea, también surgen oportunidades para periodistas capaces de generar contenidos valiosos para los lectores en su ámbito laboral. Como afirmaba el periodista Simon Owens en una entrevista para el blog del Máster en Innovación en Periodismo UMH, “si escribes sobre política y se suscriben porque están interesados en esa temática, pero no tiene nada que ver con su trabajo, van a pagar menos que si escribes sobre algo crucial para su labor profesional”. De este modo, surgen proyectos informativos destinados a profesionales y empresas, como el servicio de noticias anticipadas EC Previum de El Confidencial o las presentaciones corporativas de Quartz, que requieren de periodistas capaces de entender y explicar información compleja de negocio y sacar el máximo rendimiento de ella para una audiencia experta. Estos profesionales pueden ser denominados reporteros B2B o business to business (“de empresa a empresa”, porque su trabajo apunta a empresas en lugar de a particulares), y sus funciones son similares a las de otros redactores. Sin embargo, deben entender las tendencias que mueven los mercados y manejar con soltura fuentes empresariales, como informes corporativos, resultados financieros, contratos o escrituras notariales, según una oferta de trabajo de la publicación inglesa AI Business.  Redactores y editores de ciencia y medio ambiente La pandemia ha incrementado el interés por la información sobre ciencia y medio ambiente. No en vano, El País batió su record de audiencia el pasado octubre con una pieza sobre la propagación del Covid-19 en espacios cerrados, que fue consultada por más de doce millones de usuarios en los primeros días tras su publicación, según la propia cabecera. Los medios de comunicación españoles se han movido para aprovechar esta tendencia y han creados nuevos productos digitales. Incluso lo ha hecho el ente público. La plataforma digital dirigida a jóvenes de RTVE, PlayZ, estrenó el pasado 15 de febrero el programa WHAAAT!?, conducido por los divulgadores científicos Rocío Vidal y Javier Santaolalla.  En el ámbito medioambiental, Eldiario.es ya incorporó como sección en 2018 la publicación especializada Ballena Blanca, mientras que El País, El Mundo y El Confidencial han creado sus verticales en los últimos meses. Según el análisis del experto José Manuel Rodríguez para Dircomfidencial, la apuesta de estos medios por la información medioambiental y científica les puede reportar ventajas muy diversas. Por un lado, puede ayudarles a adquirir nuevas audiencias, así como retener y conocer mejor al público recurrente. Por otro, puede atraer anunciantes que procuren identificar su marca con la preservación del planeta. Ante esta expansión, parece evidente que la especialización científica supone una disciplina con recorrido laboral para quien sepa aprovecharla. No es un reto sencillo. Como explican los investigadores Alicia de Lara y José A. García-Avilés, la gran virtud de estos profesionales está en saber “transmitir conocimientos, que en muchos casos son altamente complejos, mediante herramientas, técnicas y lenguajes que los hagan accesibles al gran público”. Además, deben hacerlo en un escenario de cuestionamiento de la ciencia sin precedente (al menos, en los últimos siglos). Periodistas de datos y especialistas en inteligencia artificial  Como ya analizamos en otra publicación de este blog, los periodistas de datos están muy cotizados en los medios de comunicación. La demanda de estos perfiles es alta por el gran valor que generan, al explicar a la audiencia cuestiones complejas mediante visualizaciones inteligibles y sencillas. Una necesidad del público que se ha crecido aún más en el contexto actual. El propio Borja Echevarría aseguraba en un webinar del Reuters Institute que el equipo de datos de El País, que se formó pocos meses antes de la pandemia, produjo alrededor del 70% de los contenidos más vistos del medio en 2020 (como apunte, la pieza de El País sobre el Covid-19 mencionada más arriba se basa en visualizaciones de datos).  Además, la combinación de cualidades analíticas y técnicas que se necesitan para ejercer estos puestos no abunda en el mercado laboral. Incluso, a menudo, algunos de los grandes talentos de esta disciplina se ven tentados por otras industrias que ofrecen mejores perspectivas personales y profesionales, lo que facilita la incorporación de periodistas jóvenes que, si bien pueden carecer de experiencia, manejan con soltura las tecnologías necesarias. También está emergiendo en los medios la figura del periodista especializado en inteligencia artificial, un profesional capaz de programar algoritmos que mejoren la producción y la distribución de información mediante la automatización de ciertos procesos. Aunque la inteligencia artificial y el machine learning aparecen habitualmente ligados a la generación automática de contenidos y los bots conversacionales, lo más común es que estos periodistas utilicen sus habilidades tecnológicas para investigar historias a través de la recolección, el monitoreo constante y el análisis de datos complejos.  El periodista especializado en machine learning Jeremy B. Merrill, que ha trabajado en medios como The New York Times, Propublica y Quartz, señala que es necesario que los profesionales de la información sepan programar sus propios recursos tecnológicos. “Las herramientas que se usan para el periodismo deben ser desarrolladas por periodistas porque en el tratamiento de la información hay mucho conocimiento implícito que es difícil transmitir a un equipo de desarrolladores de software”, asegura.  Fact-checkers La verificación de contenidos es otro fenómeno periodístico reciente que ha cobrado todavía más relevancia en los últimos meses, debido a la proliferación de todo tipo de bulos relacionados con la Covid-19. Aunque sucesos políticos como el Brexit o la presidencia de Donald Trump también ha alimentado estas prácticas. Como muestra, The Washington Post detectó más de 30.000 declaraciones falsas o engañosas en manifestaciones públicas del exmandatario americano durante los 4 años de legislatura.  En España, Maldita.es fue el primer proyecto periodístico independiente que se lanzó a verificar noticias, primero a través de las redes y a partir de 2018 con su propio espacio. Aunque en la actualidad el censo de la Red Internacional de Verificación de Datos identifica solo tres iniciativas españolas más dedicadas a estos fines —Newtral, Verificat y EFEVerifica—, son muchos los medios de comunicación que han incorporado a sus redacciones esta forma de hacer periodismo, de forma continua o esporádica. Por ejemplo, en las elecciones presidenciales españolas de 2019 se constituyó el proyecto colaborativo Comprobado, dirigido por First Draft y Maldita.es e integrado por medios como El Confidencial, eldiario.es, La Marea, Datadista o Newtral, entre otros.  Te dejamos varias opciones por si quieres aprender a verificar noticias, ya sea para que no te la cuelen o para dedicarte profesionalmente a ello. Puedes mantenerte atento a los seminarios y formaciones que organiza la plataforma Maldita Educa, de Maldita.es, disfrutar de este original “minicurso” que lanzaron a través de hilos de Twitter a principios de febrero, o apuntarte a este programa de cuatro semanas sobre desinformación organizado por el Knight Center for Journalism in the Americas.  Editor y redactor de boletines  La CEO de eldiario.es, Rosalía Lloret, afirmaba en un seminario web organizado por Red de Periodistas, que una de las mejores bazas para convertir a su audiencia en socios de pago son los boletines personalizados. No en vano, el medio edita 18 newsletters, incluyendo el reciente lanzamiento de “Al día”, elaborada por el prestigioso periodista y subdirector del medio, Juanlu Sánchez. El servicio cuenta con alrededor de 75.000 suscriptores, con una tasa de apertura que ronda el 50%, y consiguió convertir a 40 lectores en socios en su primera semana de vida, según la responsable.  Como en ese caso, los boletines suelen elaborarlos periodistas reputados que gozan de una marca reconocible entre las audiencias. Los usuarios aprecian que firmas de prestigio les ofrezcan una interpretación de la actualidad con un tono más personal y atractivo en un entorno íntimo, como el correo electrónico. Sin embargo, también se percibe un crecimiento de las newsletter como formato base para proyectos periodísticos independientes (en España, la reina es Kloshletter), o de periodistas que, si bien no tienen tanto cartel, sí poseen una gran capacidad para curar contenidos interesantes y transmitirlos con el tono periodístico adecuado.  En definitiva, en su esfuerzo por incrementar el engagement y las conversiones, los medios de comunicación están ofertando puestos de trabajo para escribir o editar boletines. En concreto, las funciones de los puestos de editor oscilan entre la orientación más puramente editorial y la de producto, con mayor presencia de tareas estratégicas. Si te interesa aprender a gestionar una newsletter, ya sea de forma independiente o como parte de un medio, te puede servir este otro curso del Knight Center for Journalism in the Americas. Responsable de audio Los podcasts en español se septuplicaron en 2020 con respecto a 2019, según un estudio de Chartable, y el 40% de los internautas españoles son oyentes habituales de este tipo de formatos, de acuerdo con el Digital News Report 2020 del Reuters Institute y la Universidad de Navarra. Según las reflexiones de algunos expertos, como el popular investigador Carlos A. Scolari, podríamos estar viviendo una nueva edad de oro de la comunicación oral. Y no es de extrañar. El podcast se ha consolidado y está creciendo porque ofrece a la audiencia una gran diversidad temática, con contenidos muy especializados, y una experiencia de usuario cómoda en determinadas situaciones multitarea, así como mediante cualquier tipo de dispositivos.  Los medios son conscientes del poder que tienen los podcasts para generar hábitos de consumo, fidelizar audiencias, extender el impacto de sus contenidos periodísticos y, por supuesto, hacer monetizable el contenido a través de suscripciones y patrocinios.  Por ello, cada vez son más los que hacen incursiones en este campo. Según vaticina el cofundador de la consultora Telos Advisor, Yale Yee, en declaraciones para Laboratorio de Periodismo, “las empresas de medios tradicionales que han estado participando bajo el radar se convertirán en actores importantes” en el mercado de podcasts durante 2021. En España, al margen de los productores independientes que alojan sus contenidos en plataformas como iVoox, Spotify, Apple o ahora Podimo, el caso paradigmático desde los medios es el de Podium Podcast. Nacida en 2016, se trata de la gran apuesta de Prisa Radio para profesionalizar este formato mediante producciones de la casa, y desde 2019 cuenta con su propia agencia de publicidad en audio, Podium Studios. Otro ejemplo, algo más modesto, es el de El Mundo, que genera sus podcasts para ser consumidos directamente en su web o en algunas de las plataformas mencionadas.  La demanda de este tipo de profesionales es elevada a nivel internacional. The New York Times, por ejemplo, mantiene 15 vacantes abiertas relacionadas con el audio, con puestos que van desde el de técnico de sonido hasta el de narrador, pasando por los de editores o productores de seriales. Podium Podcast también acepta propuestas para lanzar nuevas producciones a través de este formulario. Bonus track: periodistas en el lado del producto Al margen de estos perfiles profesionales, existen otros puestos en los medios que tienen una mayor relación con las características funcionales de los productos y servicios que con el contenido informativo en sí, y que pueden ser ocupados por periodistas. En Reportaro, ya dedicamos un artículo completo a explicar las ventajas de tener a un periodista como product manager o jefe de producto.  En esencia, las labores de este profesional consisten en definir y promover la visión estratégica en torno a un producto del medio, coordinar las sensibilidades y expectativas de las diferentes identidades profesionales que trabajan en él y pautar un plan de trabajo, acotando el alcance de los productos y priorizando tareas, entre otras funciones. Este rol requiere de amplios conocimientos de negocio, analítica de datos, tecnología y experiencia de usuario, así como un entendimiento profundo de las necesidades de la audiencia. Por ello, los periodistas aparecen como una opción atractiva para cubrirlo siempre y cuando estén dispuestos a trascender los límites tradicionales de la profesión.  En el contexto de los modelos de pago, uno de los perfiles más relevantes es el conocido como jefe de producto de suscripciones, que puede tener diferentes denominaciones. En el medio norteamericano Quartz, por ejemplo, recibe el nombre de product manager para la membresía, los datos de los usuarios y la personalización, pues su labor está muy ligada a la adaptación individualizada de los productos a las necesidades y preferencias de la audiencia, con el objetivo de adquirirla primero y retenerla después. En relación con esto, emergen también otros perfiles profesionales con una relevancia especial en medios con modelos de suscripción: aquellos orientados a maximizar las conversiones. Por un lado, con una mayor relación con la rama editorial, el copy editor se encarga de supervisar que los contenidos del medio estén alineados en torno a la visión de negocio (en este caso, la calidad premium de los contenidos) y no presenten errores gramaticales o factuales.  Además, escribe llamadas a la acción que pueden maximizar los resultados de la empresa. “En términos de diseño y de cómo se puede configurar un producto, las llamadas a la acción son, en realidad, el factor más importante para conseguir suscriptores. Debe haber un mensaje, en alguna parte, que los anime a suscribirse”, asegura el periodista Simon Owens basándose en su experiencia con su newsletter de pago especializada en el negocio de los medios de comunicación. Por otro lado, más vinculados con el diseño, se encuentran los especialistas en experiencia de usuario y los optimizadores de las tasas de conversión (CRO, por las siglas en inglés de conversion rate optimizator), aunque no es habitual que periodistas desempeñen estos roles sin formación complementaria. La labor de los diseñadores de experiencia de usuario se centra en ofrecer a la audiencia una navegación óptima, sin elementos que distraigan o entorpezcan la interacción con la interfaz del medio. Ofrecer un producto intuitivo que cumpla con las necesidades de los usuarios, par lo que también resulta útil entender a los lectores de medios. Los CRO cumplen funciones similares, pero ponen el énfasis en que el diseño, además de ser intuitivo, se oriente a conseguir los objetivos que se marca la compañía, como la retención de las audiencias o la conversión de los usuarios en suscriptores. La especialista en CRO Mar Sierra incluía entre sus tareas en El Confidencial, donde trabajó entre 2017 y 2019, la materialización de hipótesis en prototipos con un diseño intuitivo, el análisis de datos de uso, la conducción de tests A/B y la reformulación de productos ya existentes poniendo al usuario en el centro del enfoque. En su blog de Medium se pueden consultar interesantes ejemplos prácticos.

¿Puede un periodista ser jefe de producto? Transformando el reto en una oportunidad laboral

Los medios requieren de una paleta de especializaciones amplia y cambiante para responder de forma eficaz a los constantes desafíos tecnológicos y sociales. Más si cabe en un contexto en el que la accesibilidad de las tecnologías facilita la entrada al sector de nuevos competidores y, con ello, el talento humano se convierte en un recurso diferencial para las empresas periodísticas.

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