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En Reportaro surgen las colaboraciones
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Nacho Meneses
Periodista de El País
Mauro Calza
Creador de The eCommerce Game
Nacho quería publicar un reportaje sobre nuevas formas de aprendizaje y necesitaba hablar con especialistas en esta materia para elaborar un contenido interesante y preciso. Mauro utiliza Reportaro para aumentar la visibilidad en los medios de su emprendimiento, un juego de mesa que enseña cómo gestionar un eCommerce, y ofreció su testimonio a Nacho que lo entrevistó para el artículo.
Kamila Barca
Periodista en Business Insider
Javier Puebla
CEO en Talentoo
Kamila estaba elaborando una información sobre empleo en el sector tecnológico y quería entrevistar startups y especialistas de RRHH. Javier usa Reportaro para trabajar la comunicación de su compañía y conseguir apariciones en prensa que mejoren la visibilidad de su startup, ofreció su punto de vista para el reportaje y su experiencia apareció en el contenido publicado.
David Justo
Periodista en Cadena SER
Tania Macri
Directora de Sostenibilidad de Globant
David estaba preparando la emisión de un podcast sobre comercio electrónico y sostenibilidad y buscaba invitados especializados en la materia a los que entrevistar. La agencia de PR que gestiona la comunicación de Globant utiliza Reportaro para conseguir más apariciones en medios a sus clientes y presentó a Tania, quien fue invitada al podcast y participó junto a otros expertos.
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Periodismo, por periodistas.

Los muros de pago y los males del periodismo

Un detonante para la desinformación, el causante de que cada vez se lean menos periódicos o un atentado contra el derecho a la información. Los muros de pago serán, si no lo son ya, los culpables de los grandes males del periodismo en España. Al menos, esa es la idea que se ha instalado en el imaginario de muchos lectores y no pocos periodistas. Pero hay algo que no termina de cuadrar.  Todos esos riesgos hipotéticos para el periodismo y los medios de comunicación son problemas reales desde mucho antes. La llegada de las suscripciones, de hecho, son un volantazo que ha llegado en el tiempo de descuento tras el agotamiento de un ‘todo gratis’ que ni siquiera es tal: todos hemos pagado con nuestros datos.  Por eso, no deja de sorprender que quienes se alzan contra los muros de pago casi nunca tienen nada que decir sobre los engendros que ha generado ese modelo abierto ni tampoco atiendan a la tradición histórica de los periódicos. Alguno debería explicar cómo la democracia liberal pudo sobrevivir a un mundo en el que los periódicos pedían un euro (¡al día!) para poder leerlos.  Cómo hemos llegado hasta aquí “Necesitamos un gran El País para lograr abrir las agendas, en España, en Europa y en América Latina, a aquellos asuntos que tienen realmente interés público”. El 29 de febrero de 2020, la entonces directora de El País, Soledad Gallego-Díaz, defendía así la llegada del muro de pago al diario de Prisa. Todos los periódicos que han lanzado suscripciones han apuntado en esa misma dirección. No es complicado buscar las cosquillas a esos razonamientos. Si hay que pagar para que los periódicos ofrezcan información de calidad y atiendan al interés público, ¿qué han estado haciendo hasta ahora? La pregunta se responde sola: más bien, todo lo contrario.  Eso sí, para entender cómo hemos llegado hasta aquí, es ineludible el papel de Silicon Valley en la creación de un internet a su imagen y semejanza. En ese proceso, la clave no solo fue la profunda financiarización de la economía estadounidense, sino también la construcción de un relato que allanaba el camino. Fue lo que Richard Barbrook y Andy Cameron bautizaron como ideología californiana a mediados de los años 90. Ya entonces, advertían que se estaba asumiendo una nueva ortodoxia que era una “mezcla de tecnología cibernética, economía de libre mercado y contracultura libertaria”. Ese relato incluía mantras sobre una supuesta naturaleza intrínseca a internet, como la difusión libre y gratuita de los contenidos o el fin de la intermediación. Sin embargo, era una trampa letal.  Gracias a esa apertura, las plataformas como Google o Facebook se acabaron convirtiendo, precisamente, en los grandes intermediarios globales, con unas cotas de poder sin precedentes. Eso ha hecho que los periódicos sean solo una pequeña parte de los engranajes de estas tecnológicas, mientras que sus plataformas se han convertido en vitales para ellos.  Poner puertas al campo de Google y Facebook Uno de los mantras más manidos de esa ideología californiana es aquello de que “no se le pueden poner puertas al campo”. En cambio, quienes lo pregonan siempre se olvidan de que, a veces, el campo, en este caso, unos señores feudales que esquivaban la pregunta del millón: ¿quién paga a quien labra todos esos terrenos? En un primer momento, los directivos de los grandes medios insistían en esa cuestión, pero poco a poco, fueron asumiendo el planteamiento. Aquí cabe rebobinar brevemente para recordar que El País tuvo su propio muro de pago entre 2002 y 2005. Las causas de su implementación y desesperación darían para otro artículo (aquí se dan algunas claves), pero merece la pena destacar que llegaron a tener unos 40.000 suscripciones en un momento de escasa penetración de internet (y aún menos disposición al pago) en España. Aún así, el hecho de que fuera un movimiento en solitario limitaba su efectividad y sentenciaba su futuro. En ese proceso, las propinas de las grandes tecnológicas en forma de beca jugaron su papel, pero lo determinante fue vislumbrar cómo el negocio de siempre se acercaba al precipicio en una tormenta perfecta. Ahí apareció el solucionismo que ofrecía la tecnología, fuera la que fuese, como salvavidas, pero sin que nadie advirtiera el precio a pagar. El problema es que, para entonces, internet tenía una razón de ser que poco o nada tenía que ver con el derecho a la información, sino con fortalecer a Silicon Valley, para lo que era necesario fagocitar negocios tradicionales. En el caso de los diarios, eso pasaba por acabar con su modelo de ingresos mixto para pasar a depender únicamente de los anuncios, un terreno que ya había sido convenientemente abonado por Google y Facebook. Solo como recordatorio: en España, ya concentran el 70% de la facturación publicitaria online, según la CNMC.  Además, ese precio a pagar iba mucho más allá de las cuentas de resultados, y ahí la tradición de los periódicos daba algunas pistas. En la era de papel, pagar por un ejemplar implicaba mucho más que llevarse una copia física a casa. Esa barrera económica, unida al propio formato, limitaba la audiencia respecto a otros medios, algo que compensaba un público más influyente o, al menos, con mayor poder adquisitivo o nivel de estudios.  Tampoco nadie pensaba que un diario gratuito —incluso una radio o televisión— ofreciera unos estándares ni remotamente parecidos, debido a su exposición a los vaivenes del mercado publicitario, ahora convertido en un terremoto permanente. En Reportaro ponemos en contacto a expertos con periodistas para crear las mejores historias. El milagro de la lectura Si ingresas dinero casi exclusivamente por publicidad en un entorno dominado por Google y Facebook, solo te queda maximizar unas audiencias que siempre se miden en términos cuantitativos, dejando al margen todo lo demás. Es algo de lo que ya advirtió Pierre Bourdieu cuando hablaba de la televisión, pero en internet ha alcanzado el paroxismo con la desaparición del lector en favor del usuario único.  Un usuario único es aquel que visita el periódico o alguna de sus noticias en un determinado periodo de tiempo (normalmente, un mes). Da igual si ha entrado una vez o si lo hace diariamente porque confía en el medio. Da igual si lo ha hecho para leer un reportaje de investigación o porque ha aparecido un titular llamativo en Google Discover y luego le ha decepcionado. Da igual si quería consultar una exclusiva, buscar “horario y dónde ver” de un partido de fútbol o encontrar una receta. Hasta da igual que ese usuario sepa en qué medio está. El equivalente sería haber contado como lector a quien antes pasaba por delante del kiosko y miraba de reojo. ➡️ Quizá te interese nuestro servicio de link building Los usuarios únicos han sido la principal métrica tanto de Comscore, primero, como después de Gfk; es decir, los medidores que publican los rankings mensuales sobre los que orbita al sector, con un orden de periódicos “más leídos” que resulta increíble, en el sentido más literal del término. De hecho, el abismo que separa su ranking mensual de los estudios cualitativos —como los del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) o del Instituto Reuters para el Estudio del Periodismo— es sonrojante, por no hablar del número de suscriptores de cada cual. Pero el ejercicio de fé va más allá. Según estos, algunos periódicos incluso superan los 20 millones de usuarios únicos en España, con una población no alcanza los 50 millones y que nunca ha destacado por su tradición como lectora de prensa. Solo hay que recordar es un país que no superó la tasa de subdesarrollo de lectura de prensa hasta 1992 y que, ya entrado el siglo XXI, tenía una difusión de periódicos era algo menos que la mitad que la media de la Unión Europea. Es un asunto al que, de nuevo, pocos quieren mirar, y eso que me temo que ni el más entusiasta de los solucionistas se atrevería a afirmar que se ha obrado el milagro de crear lectores de la nada en un panorama donde la competencia por la atención está desatada.  La tragaperras de la viralidad En un periódico de papel, no había forma de saber la tasa de lectura que tenía cada artículo. Como mucho, podía especularse sobre el volumen de ventas. Es lo que Morozov llama una “ineficiencia, en parte, beneficiosa”, ya que tampoco estaba exenta de sus propios vicios. Sin embargo, esa unión de datificación y obsesión por el tráfico (y nada más que el tráfico) ha provocado un aluvión de contenidos en el que todo vale: desde el sensacionalismo más burdo hasta las recetas de cocina, pasando por la reproducción de teletipos sin ton ni son.  Es tan simple como que son baratos de producir y susceptibles de viralizarse. Como nadie tiene la fórmula secreta para hacerse viral (y ahora acabamos de saber que Google ha estado engañando al respecto), solo queda publicar más y más contenido en lo que se ha convertido la máquina tragaperras en su versión mediática. Hay que echar tantas monedas como se pueda y, además, hacerlo antes que el resto. Un reportaje de investigación puede llevar días o semanas de trabajo, pero puede ser un pinchazo en tráfico. En cambio, publicar diez (o cien, o doscientos) artículos redactados en media hora multiplica las probabilidades de caer en gracia a los algoritmos de Google Discover, Facebook o la plataforma de turno. Incluso un bulo bien titulado puede convertirse en un enlace (para qué llamarlo de otra forma) rentable. Este espejismo ridículo alrededor de los números también se ha convertido en una forma de liberar dopamina en medio de las jornadas maratonianas de los periodistas. No parece la mejor idea que los redactores tengan acceso total y simultáneo a los datos de tráfico, salvo que el objetivo sea mantenerlos en tensión permanente. En mi caso, siempre me ha parecido ridículo pensar que mi trabajo estaba peor o mejor por el número de clics de lo que escribía. Eso no evitaba (aquí no hay nadie libre de pecado) que haya sentido alivio si el artículo disparaba la curva de tráfico. Y eso que no sabía si habían entrado al artículo porque les interesaba, porque se me había ido la mano en el titular o porque, sencillamente, me querían insultar.  ¿Un daño irreversible? Todo lo anterior ha generado un cortoplacismo en los periódicos en internet, donde el clic inmediato es lo importante; todo lo demás, ya se verá, incluyendo el papel para marcar la agenda o, incluso, algo tan elemental como su tradicional rol como agregadores de información. Pocos siguen en esas, pero algunos (sobre todo, los diarios nativos digitales) han conseguido ser rentables bajo él, aunque no se sepa por cuánto tiempo. Con todo, los medios que han implementado suscripciones lo han hecho con una promesa de ofrecer una información de calidad y con precios razonables (de nuevo, las ofertas a precio de derribo son otro tema). Con todo, me temo que asumir que esa promesa es cierta es demasiado asumir.  Además, los años de barra libre hacen ahora complicado cobrar por lo que hasta ahora era gratis. Ya hay algunos estudios sobre cómo el modelo abierto ha generado la idea de que “las noticias en internet son un bien público que debe proporcionarse de forma gratuita”, como las carreteras o el alumbrado público; es decir, “bienes de los que todo el mundo puede beneficiarse con independencia de su grado de participación en su financiación”. Quizá por eso los muros de pago en España no solo han tardado en llegar, sino que en muchos casos lo han hecho llenos de porosidades y sin un rumbo claro. Así, no es raro ver una extraña combinación de contenidos más elaborados o exclusivos junto a enlaces para engancharse al tráfico (o lo que quede de él). Parece complicado pedir 10 euros al mes a quien luego va a encontrarse un aluvión de contenidos que dan vergüenza ajena bajo la marca de ese mismo medio. Este artículo solo quería reseñar todos los vicios que ha generado el modelo abierto, que ojalá fueran los únicos del periodismo en España, Muchos de ellos son anteriores a internet y tangenciales a la tecnología, aunque se relacionen entre sí. Una parte considerable proviene de lo que Hallin y Mancini acuñaron como modelo pluralista polarizado; es decir, un panorama mediático en el que los medios tienen una alta dependencia de poderes políticos y económicos y, además, un destacado papel de influencia partidista. La crisis total en el sector ha profundizado aún más esas dinámicas, hundiendo la confianza en la prensa.  También hay que mencionar la precarización sin límites de la profesión en estos años. No solo he visto a grandes periodistas huir del sector en cuanto han visto la realidad, sino que cada vez menos quieren aprender el oficio. Todo lo anterior no tiene una única solución, si es que la hay. No quiero cerrar sin remarcar que no creo que las suscripciones o los muros de pago (ahí se abre otro debate interesante) sean la panacea. De hecho, quizá merezca un estudio el efecto que están teniendo a nivel económico, editorial, profesional o laboral.Aun así, se me hace complicado pensar en una salida que no pase por el pago de los lectores como un pequeño primer gran paso para reducir la dependencia de Silicon Valley y su alargada sombra, que ya se está intentando intermediar en las suscripciones de algunos medios. Por eso, las suscripciones no son la solución, pero sí una primera piedra para encontrar una.

Fundadores de startups y periodistas: cómo conseguir aparecer en prensa (y que ganen las dos partes)

Las historias de startups suelen llamar la atención de los periodistas, pero no todo vale con tal de salir en los medios. Entender que se trata de una relación entre personas es clave a largo plazo. La relación entre fundadores de startups y periodistas da para muchos puntos de vista. Para la prensa, la historia de un emprendedor que está creando un producto innovador o transformando una industria será siempre sinónimo de un titular sugerente. Para el founder, ver su empresa en esos mismos titulares supone visibilidad y respaldo para dar a conocer su solución a potenciales clientes e inversores. Periodistas y startups: buscando los puntos de encaje Parece una relación en la que todos ganan… Aunque a veces se produzcan disonancias cuando los objetivos no están alineados. ¿A qué nos referimos? Lo vas a ver claro desde estas 4 perspectivas: Fundador de una startup recién creada, que puede que ni haya delegado aún la comunicación: Fundador de una startup ya asentada y creciendo, donde quizá ese impulso que le puedan dar los periodistas no sea ya tan necesario: Periodista que está arrancando su carrera: Periodista con cierto nombre en el sector: Como ves, no siempre las piezas encajan, y eso supone una pérdida de recursos y energía importante para ambas partes. Pero que nadie se apure. Veamos cómo encajar los intereses de todos. El caso de Factorial Precisamente de esta relación hablaban en un episodio reciente del podcast de Itnig, donde Bernat Farrero y Jordi Romero comentaban cómo suele ser la comunicación con la prensa desde Factorial, el unicornio español que ambos cofundaron. “Hay que trabajar esas relaciones. Hay veces en las que te viene un periodista para consultarte porque está haciendo un reportaje y tú piensas ‘con todo lo que tengo que hacer…’, pero de esa relación luego puede surgir un retorno positivo en el futuro”, comentaba Romero. “Al final como tantas cosas, todo se resume en personas construyendo relaciones a largo plazo”, apostillaba Bernat. En su caso, explicaban que normalmente su modus operandi consiste en lanzar una nota de prensa —con embargo si es una información muy potente— de la que luego emanan distintas posibilidades. “Hay medios y periodistas que te piden una entrevista exclusiva, otros unas declaraciones, otros mandarte fotógrafos para tener imágenes distintas a las que distribuimos nosotros…”, señalan. Todas esas casuísticas están ahí, pero los fundadores de Factorial recordaban también que eso es algo que les sucede ahora que su startup de recursos humanos ha escalado hasta su nivel actual. Cómo ‘vender’ tu startup a un periodista: el pitch de tu idea también hay que contárselo bien a los medios Cuando una startup arranca, el panorama es muy distinto, y sus notas de prensa o sus comunicaciones no suelen recibir tantas respuestas de vuelta. ¿Qué hoja de ruta seguir en estos casos? Tanto si eres el fundador de una startup, como si llevas su comunicación, debes saber que no hay que saber física cuántica para vender tu historia a un periodista, pero sí hay que tener en cuenta algunas cosas y, sobre todo, ponérselo fácil. Veamos algunos consejos desde nuestra propia experiencia, tras recibir muchas notas de prensa anodinas y mensajes directos por LinkedIn que, inevitablemente y a pesar de que siempre gustaría contestar a todo el mundo, acaban en la bandeja de leídos sin responder. Comprende tu nicho Primero, deberías entender sobre qué puedes aportar. ¿Cuál es la especialización de tu startup? Podrías estar dirigiendo una startup de edtech o una fintech y tener perspectivas sobre el futuro de la educación o las finanzas. O quizá tu empresa construye herramientas de IA, y tienes opiniones sobre el auge de la IA actual. Esto es básico, pero conviene remarcarlo porque no serás la primera propuesta que intenta abarcar un tema con el que no encaja (lo cual hace que cualquier periodista levante la ceja y posiblemente tienda a desconfiar). Póntelo fácil usando Reportaro y proponte como una voz a un periodista que ya sabe que quiere escribir sobre tu temática Hay muchas formas de arrancar, pero una sencilla, gratis y muy adecuada es usar Reportaro. En nuestra plataforma conectamos periodistas que quieren buscar fuentes para sus artículos, programas o proyectos periodísticos, con expertos de esa área. Puedes apuntarte, elegir el área o categoría que toca tu startup, y recibirás en tu correo solicitudes de periodistas que buscan aportaciones como las que les puedes dar tú. El secreto aquí es que te conviertes en alguien que contribuye a un tema que el periodista ya quiere explorar; y no eres tú el que toca su puerta proponiéndole escribir sobre ti. Suena bien, ¿no? Puedes empezar a usar Reportaro gratis registrándote aquí. Haz una base de datos de posibles medios y periodistas Otra táctica sencilla es la siguiente. Escribe palabras clave relacionadas con tus temas en Google y filtra por la pestaña de ’Noticias’. Verás qué medios cubren estos temas; ellos son tus objetivos. Una vez que tengas tu lista de objetivos, puedes comenzar la búsqueda de correos electrónicos generales y correos electrónicos de periodistas que toquen esos temas. Los correos electrónicos generales son los habituales de contacto. Los correos electrónicos individuales pueden ser más difíciles de encontrar. Si no están en la sección de «contáctanos», puede que sí que estén en los perfiles de los autores. Lee las historias que cubren tus temas y haz clic en sus autores, donde generalmente hay una dirección de correo electrónico y perfiles en redes sociales. LinkedIn puede ser otro buen punto en el que contactar si lo utilizas con tacto y sin avasallar. ✍ Un consejo extra para la búsqueda en Google. Escribe «site:dominiodelmedio․com + tus palabras clave» en la barra de búsqueda y verás todas las instancias de ese diario potencial. Funciona para cualquier web. Prepara la lista de contactos y presenta tu historia de manera personalizada Muestra a los periodistas que has leído sus historias y sabes por qué exactamente deberían estar interesados en la tuya. Ojo, no atosigues con párrafos interminables ni por mail ni por mensajes en redes. Establece mejor una toma de contacto inicial. Si quieres ‘venderles’ una historia ya determinada o una nota de prensa concreta, puedes ir al grano, pero intenta ser telegráfico. Si no contestan, puedes insistir, pero deja al menos un par de días de espera. Dificultades para Demostrar Experiencia: Asegúrate de que tu contenido sea creado o revisado por expertos en el tema. Utiliza perfiles de autores con credenciales verificables y comparte estudios de caso, investigaciones originales o análisis detallados para destacar tu conocimiento. En Reportaro te ponemos en contacto con autores expertos para que validen tu contenido. Cómo escribir la línea de asunto para que un periodista no huya La línea de asunto de tu correo electrónico establece el tono de tu mensaje y es clave para que lo abra o no. Sé preciso y evita palabras como «único», «solución», «revolucionario», «líder», «pionero”… Lo mismo que tú mandarías a la carpeta de spam, vaya. Describe exactamente lo que estás presentando: sin rodeos. Intenta escribirlas como si fueran titulares. Algunos ejemplos: Puedes agregar la palabra «exclusiva” si estás ofreciendo noticias exclusivas. Pero si lo haces, hazlo de verdad. De nuevo, honestidad y pensar en el largo plazo. No la líes con el formato y un aviso sobre las fotos Si es un comunicado de prensa, por favor, no lo copies entero en el correo. Adjúntalo preferentemente como un Word, Ponlo fácil. Si añades material gráfico (algo muy recomendable) ten en cuenta que puede haber medios que quieran que las fotos que utilicen sean distintas para ayudar a diferenciar su información. Por eso, incluye siempre la posibilidad de agendar una pequeña sesión de fotos o tener acceso a más material gráfico si se solicita. Haz seguimiento, pero sin acosar al periodista Los periodistas pueden no responder de inmediato (desafortunadamente, es lo más común), pero debes evitar bombardearlos en todas las plataformas posibles como WhatsApp, Telegram y otras redes sociales. Puedes hacer un seguimiento enviando un nuevo correo electrónico con el mismo texto; o puede ser un correo que ofrezca datos adicionales o una entrevista con el fundador. También puede ser solo un recordatorio amable sobre tu propuesta y una pregunta educada sobre qué más podrías ofrecerle para que le interesara.. Enviar 2 seguimientos suele ser más que suficiente. ¿Todavía no hay respuesta? Habla con otros medios. Y recuerda, si lo que quieres es crear una estrategia para contactar con medios alineada con sus intereses y los de tu empresa, pon por delante la honestidad y piensa a largo plazo. Debes ser alguien cuya historia haga mejor y más fácil el trabajo del periodista. Por eso, estar registrado en Reportaro y atender directamente las solicitudes que mandan los medios, es una de las mejores opciones que puedes hacer desde el inicio.

EEAT: qué es y qué importancia tiene

Los buscadores de Internet tienen una máxima a la hora de mostrar sus resultados al usuario: facilitar la información más precisa, veraz y fiel a la búsqueda introducida…y hacerlo en el menor número de clics posible. En los primeros años de la Red primaba la cantidad y la velocidad, esto es, contenidos ubicados en portales con mucho material publicado. Con el paso del tiempo, los algoritmos de búsqueda han ido persiguiendo cada vez más la calidad y la especialización. Hoy en día, con la irrupción de la creación de contenido por Inteligencia Artificial, estamos ante un nuevo desafío para que los motores de búsqueda continúen proporcionando al usuario la mejor información. Es la era del E-E-A-T. El concepto de E-E-A-T, que significa Expertise (Experiencia), Experience (Experiencia del Usuario), Authoritativeness (Autoridad) y Trustworthiness (Confianza) se ha convertido en un pilar fundamental en el mundo del SEO y la creación de contenido online. Con origen en las directrices de calidad de Google, el E-E-A-T actúa como un marco para evaluar la calidad del contenido en la web, jugando un papel crucial en la determinación de cómo los motores de búsqueda, especialmente Google, clasifican los sitios web y las páginas en sus resultados de búsqueda. ¿Qué es el E-E-A-T? Desde que Bill Gates publicase en 1996 su famoso ensayo ‘el contenido es el rey’, en alusión a que Internet es una gran plataforma de intercambio de contenido e información, a la era actual en la que dicho contenido puede ser creado de manera automática por herramientas como ChatGPT, apenas ha pasado un cuarto de siglo. En la actualidad, cada vez son más los equipos de marketing, redactores y profesionales SEO que echan mano de la Inteligencia Artificial para crear contenido, impulsados por el atractivo de la velocidad de producción y reducción de costes que ello supone.  Si bien su uso puede ser muy útil para documentos de uso interno, automatización de correos, presentaciones… utilizarlo para contenidos que vamos a publicar en nuestra web o blog con una intención de mejorar posicionamiento, visibilidad, resultados de búsqueda y captación de tráfico…puede tener efectos secundarios indeseados, ya que estos contenidos difícilmente cumplen las directrices E-E-A-T.  Cómo crear contenido que cumpla las normas EEAT Existen dos aspectos fundamentales para asegurarse de que el contenido producido y publicado sigue las recomendaciones EEAT de Google y, por tanto, tendrá un mejor posicionamiento en buscadores. Consideraciones Semánticas: Experiencia (Expertise) y Autoridad (Authoritativeness). Un contenido firmado por un redactor que hoy escribe de viajes, mañana de motor y pasado de tecnología, no cumplirá con la primera norma EEAT, es decir, la profundidad de conocimiento de un tema. De ahí la importancia de contratar redactores especializados y visibilizar en la firma de autor que quien ha creado el contenido es un experto en la materia. También surge una nueva figura en la creación de contenido, un rol bautizado como ‘validador’. Se trata de un experto que da fe al contenido publicado, en cuyo caso sí podría estar generado por un redactor no especializado e incluso por una IA. Si bien, combinar redacción especializada y validación especializada sería más óptimo. Este rol de validador de contenido también debe contar con su espacio de coautor en el contenido publicado para dar a entender a los motores de búsqueda que un especialista en la materia da fe sobre la veracidad y precisión de la información. Idealmente, debería también contar con su URL de coautor también. Este en un ejemplo perfecto de un blog que ya incorpora a sus contenidos la figura del validador: Consideraciones Técnicas: Experiencia del usuario y Confianza. Desde su introducción en las Directrices de Evaluadores de Calidad de Google, el concepto de E-E-A-T ha evolucionado y en 2022 se amplió para incluir el concepto «Experiencia del Usuario» como un componente esencial, reflejando la creciente importancia de proporcionar una experiencia de usuario positiva y satisfactoria. Esta evolución subraya el compromiso de Google con la promoción de contenido no solo informativo y creíble, sino también accesible y disfrutable para el usuario. Google ha enfatizado repetidamente que un alto nivel de E-E-A-T es crucial para los sitios web que quieren clasificarse bien en sus páginas de resultados de búsqueda, especialmente para aquellos nichos que incluyen finanzas, salud, seguridad, y temas que pueden impactar significativamente la felicidad, salud, o estabilidad financiera de los usuarios. La importancia del EEAT en el SEO El EEAT juega un rol cada vez más crucial en el SEO, impactando directamente en cómo Google evalúa y clasifica el contenido. Algunas de las razones por las que Google cada vez tiene más en cuenta estos cuatro puntos a la hora de clasificar las páginas son: Por tanto, invertir en contenido especializado es clave para el posicionamiento SEO y la captación de tráfico cualificado. Cómo mejorar el EEAT Mejorar el E-E-A-T de tu sitio web es fundamental para asegurar su credibilidad y autoridad en línea. Aquí hay estrategias efectivas para lograrlo: En Reportaro facilitamos contenido especializado creado por redactores expertos en la materia, así como revisión la especializada de contenidos por parte de expertos en diferentes áreas, todo con el objetivo de que los contenidos que publiques en tu web cumplan a rajatabla las directrices EEAT y maximicen tu posicionamiento. Desafíos comunes y cómo superarlos Al abordar un concepto tan nuevo como el EEAT es posible que nos encontremos con algunos problemas o incertidumbres. Algunos de ellos pueden ser: Falta de Reconocimiento o Autoridad: Contribuye con contenido como invitado en sitios autorizados en tu nicho y participa activamente en comunidades y redes sociales relacionadas. Esto puede ayudar a construir tu reputación y a obtener enlaces de calidad hacia tu sitio. Dificultades para Demostrar Experiencia: Asegúrate de que tu contenido sea creado o revisado por expertos en el tema. Utiliza perfiles de autores con credenciales verificables y comparte estudios de caso, investigaciones originales o análisis detallados para destacar tu conocimiento. En Reportaro te ponemos en contacto con autores expertos para que validen tu contenido. Problemas de Confianza del Usuario: Implementa medidas de seguridad como SSL, publica políticas de privacidad claras y asegura que la información de contacto sea fácilmente accesible. Las reseñas positivas y los testimonios también pueden aumentar la percepción de confiabilidad. Experiencia del Usuario pobre: Realiza pruebas de usabilidad para identificar y corregir problemas de navegación, velocidad del sitio o diseño. Asegurar que tu sitio sea “mobile-friendly” y accesible también es importante para optimizar este punto. En Reportaro te ayudamos a contactar con expertos para crear las mejores historias, así como para validar el contenido generado. Mediante las menciones y citas a expertos, mejoramos el EEAT de forma directa. ¡Prueba Reportaro y comienza a mejorar la autoridad de tu sitio web!

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