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¿Deben cobrar mejor los periodistas que más lectores y suscriptores atraen? Reticencias, dudas y alternativas

Los incentivos para periodistas por volumen de tráfico conseguido existen en los medios digitales desde más de una década, y han sido criticados por promover el clickbait. Ahora, cuando muchas cabeceras cambian su modelo de negocio publicitario por uno basado en las suscripciones, empiezan a vislumbrarse sistemas que recompensan o remuneran en función de la cantidad de usuarios de pago que cada periodista logre convertir. Es el caso de la propuesta de The Daily Telegraph filtrada el mes pasado, o del tabloide Herald Sun. Beneficiar a los periodistas más efectivos parece lógico. Todavía más en un momento en el que las firmas más talentosas y reconocidas disponen de herramientas suficientes para huir de las empresas y montárselo por su cuenta, en lo que se conoce como la economía de los creadores. Pero el sistema entraña dificultades y peligros. Por un lado, la captación de suscripciones no depende única y directamente de los periodistas, sino que es un trabajo colectivo en el que los periodistas generan un contenido que otros se encargan de empaquetar, distribuir y monetizar. Además, es complicado atribuir una suscripción a un solo contenido o autor, y tampoco resulta sencillo cuantificar qué aporta cada periodista a una parte importante para el modelo de suscripción: la retención. Por otro lado, los incentivos pueden provocar una disminución de la calidad del producto al desalentar el trabajo colaborativo, estirar la competitividad hasta límites perjudiciales y supeditar demasiado el criterio informativo a los dictados de la audiencia. En esta pieza de Reportaro repasamos las ventajas e inconvenientes de este modelo de recompensas que ha suscitado un rechazo casi unánime por parte de los trabajadores. Además, analizamos una propuesta experimental de Insider que, aunque también ha levantado revuelo en redes sociales, integra métricas interesantes para evaluar el impacto del trabajo periodístico en combinación con los resultados de tráfico y suscripciones. Ventajas de los incentivos: asumir los objetivos, entender a la audiencia y retener talento El planteamiento de partida para estas propuestas es claro. «Parece justo que quienes atraigan y retengan mayor cantidad de suscriptores sean los que mejor cobran», afirmaba el editor de The Daily Telegraph, Chris Evans, en un correo enviado a la plantilla el pasado 11 de marzo, que reproduce parcialmente The Guardian. El directivo profundizaba en el sentido meritocrático del sistema, cuyo objetivo sería “vincular el desempeño con las recompensas”. Desde el siglo pasado, la literatura académica sobre liderazgo empresarial ha estudiado las recompensas económicas como mecanismos de motivación de los empleados. Incluso Kotter, padre del estilo de liderazgo transformacional, que se basa más en la convicción personal que en un sistema de premios y castigos, reconoce que una acertada configuración de las recompensas pueden ayudar a transmitir la visión de la empresa a sus trabajadores. En este caso, establecer bonus salariales vinculados a las suscripciones subraya que el objetivo principal del medio es incrementar su base de usuarios de pago. La alineación en torno a la visión empresarial es vital en los medios, ya que garantiza que todos los profesionales desempeñen las actividades requeridas para alcanzar las metas comunes, según una tesis doctoral publicada recientemente. Siguiendo con el ejemplo, si todos los periodistas asumen el objetivo de captar suscriptores, es más probable que realicen esfuerzos por escuchar a la audiencia, entender sus necesidades y generar contenidos que les aporten el suficiente valor como para pagar por ellos. En 2014, el periodista freelance David Nicholson alegaba a favor de la remuneración basada en el tráfico web argumentando que estos sistemas le permitían conectar mejor con su audiencia. Trabajar bajo está fórmula en Forbes le había empujado a aprender sobre sus lectores y mantener un contacto fluido con miles de ellos a través de las redes sociales. “Sin esto, corría el riesgo de aullar en la oscuridad, en un bosque vacío”, aseguraba. Ahora, la conexión de los periodistas con las audiencias a través de canales directos se ha intensificado todavía más, posibilitando incluso la desintermediación del proceso informativo. En otras palabras, los profesionales ya no necesitan a los medios para producir, distribuir y monetizar la información. El ecosistema digital les brinda multitud de herramientas para intentar hacerlo por su cuenta, como Patreon, Paypal, Revue o Substack. Cuando el talento que demandan las redacciones digitales escasea, resulta sangrante tener que competir por él no solo con otras empresas, sino también con la idea del emprendimiento personal. Incluso Twitter está probando ya el SuperFollow, una funcionalidad que permite a los usuarios cobrar a su audiencia por acceder a contenido premium. El director del Máster en Innovación en Periodismo de la Universidad Miguel Hernández, Miguel Carvajal, considera que este recurso ofrece mayores ventajas que otros para periodistas y editores de medios: es sencillo, no tiene coste de instalación y reduce el riesgo de exposición al fracaso. “Colegas periodistas con una cuenta notable de seguidores tendrán incentivos económicos más que razonables, sobre todo en España, donde el salario medio de los periodistas es bajo”,  asegura. El experto augura que las marcas mediáticas no van a descapitalizarse porque cuentan con su propia audiencia y credibilidad, “pero sí pueden afrontar mayores dificultades para retener el talento si no ofrecen seguridad, incentivos y misiones convincentes”. El periodista y analista de medios independiente David Tvrdon coincide en el diagnóstico y propone algunos incentivos concretos, más allá del pago por tráfico o por suscripción, como habilitar propinas para periodistas concretos, establecer verticales con suscripciones propias o dejar que los periodistas estrella organicen eventos y se aseguren un porcentaje del taquillaje. Inconvenientes: generación de valor, individualismo, clickbait y polarización “Mi ética periodística me dice que debe haber una gran pared entre editorial y negocio. Pero en este modelo no parece que la haya. Parece que se espera que los redactores vendan las historias”, se lamenta un periodista de Insider entrevistado por Digiday. La declaración parte de una premisa desfasada, pues ya hemos asumido que los periodistas deben conocer y ejercer su papel dentro del modelo de negocio. Sin embargo, también recoge una idea incuestionable: este rol no consiste en vender las historias y monetizarlas, sino en generar una información de calidad en la intersección de lo importante y lo interesante, que resulte valiosa a la audiencia. El director de Innovación de El Español, Daniel Muñoz, resume en esta infografía cuál es el papel de cada equipo en el modelo de negocio de los medios. “La idea es que cada persona cumple un rol en las redacciones. Todos tienen que remar para que se cumplan los objetivos generales, pero generar suscripciones no es el papel principal de los periodistas, es una consecuencia de su trabajo. No parece muy lógico que se les ponga incentivos individualizados por unos resultados que no dependen principalmente de ellos. En cualquier caso, el foco de cualquier tipo de incentivo para un periodista debe estar en la generación de valor, no en la captación”, explica el periodista a Reportaro. Si la captación de suscripciones no depende directa y exclusivamente de los periodistas, los sistemas de recompensas individuales basados en ella resultan injustos. En estos esquemas, los incentivos varían en función de factores que los periodistas no pueden controlar, como la asignación de temas por parte de los redactores jefe y los jefes de sección, el diseño de las piezas o su difusión por el equipo de audiencias, entre otros. Un periodista de The Daily Telegraph lo señalaba para The Guardian: «Si escribes historias de la realeza, grandes noticias políticas o cosas del coronavirus o eres famoso, vas a conseguir grandes números. La mayoría de los reporteros están a merced de los editores y no tienen la culpa de que les asignen cosas aburridas, y ahora eso va a afectar a su sueldo». Como apunta este profesional, que los periodistas estrella sean premiados por las conversiones que consiguen también es problemático. Resulta evidente que las firmas más reconocidas estimulan las suscripciones, pero su influencia sobre ellas sería mucho menor si sus piezas no formaran parte de un paquete completo que también incluye otros contenidos editoriales, la experiencia de usuario, la credibilidad y el tono de una marca periodística, la política de precios e incluso la sensación de pertenencia a la comunidad del medio. Es imposible evaluar de forma aislada el peso de un solo periodista en la decisión de suscribirse. De hecho, el exdirector de desarrollo de negocio de infoLibre, El Español, Estrella Digital y Público, José Vicente González, destaca que las acciones de marketing resultan más rentables que las inversiones en contenido para desencadenar las suscripciones, por lo que la labor de los periodistas no debe centrarse en estos objetivos. Por el contrario, el contenido de calidad es un buen resorte para retener a los usuarios de pago, pero estos sistemas de incentivos lo pasan por alto. Si es difícil evaluar de forma pormenorizada qué motivos llevan a alguien a suscribirse a un medio, todavía lo es más descubrir por qué no se dan de baja. Junto con estas dificultades propias del negocio, estos esquemas plantean también retos para la calidad del producto periodístico. Por una parte, la evidencia científica revela que los mejores productos informativos nacen de la colaboración entre profesionales con especializaciones diversas, tanto en lo referente al contenido como al formato. Sirvan como ejemplo las investigaciones periodísticas desarrolladas por consorcios internacionales, como The Panama Papers, elaborado por el ICIJ, No obstante, este tipo de métricas individuales desalientan la cultura colaborativa y alimentan una competitividad salvaje. Una serie de periodistas entrevistados en Digiday lamentan que este tipo de sistemas fomentan la comparación constante. Aunque el discurso de los líderes ensalce la colaboración, si existen rankings basados en resultados individuales, nadie quiere verse a la cola y todos actúan con más urgencia que lógica. Un exempleado del medio relata, por ejemplo, cómo los compañeros se robaban los temas que más interés revestían para la audiencia, pese a no ser las personas más indicadas para cubrirlos y no contar con las fuentes adecuadas. Esto, además de repercutir en una bajada de la calidad, enturbia el ambiente de trabajo e incrementa la fatiga laboral. Por otra parte, pueden emerger prácticas sensacionalistas más relacionadas con la elección y el tratamiento de los temas que con la redacción de los titulares, como pasaba en el clickbait clásico. Informar solo sobre aquello por lo que la audiencia está dispuesta a pagar y con el enfoque y el discurso que demanda. En palabras de Daniel Muñoz, pasar de la dictadura del click a la dictadura del lector. Algo peligroso si se tiene en cuenta que el posicionamiento ideológico de los medios es un factor fundamental para la conversión de suscripciones, y que los usuarios con ideas extremas suelen estar dispuestos a pagar por informaciones que refuercen sus argumentos. Si existen incentivos para los periodistas que generen más suscripciones, estos pueden verse tentados a elaborar piezas más polarizadas o partidistas, que suelen generar mejores resultados. Avanzando hacia una medición más justa: recompensas grupales y la propuesta de Insider Con todo, los detractores de estos sistemas basados en el tráfico y las sucripciones no renuncian a establecer otro tipo de incentivos, ni a medir los resultados del trabajo periodístico. “Si dependiera de mí, los incentivos por suscripciones se plantearían más a nivel de compañía. Y pueden ser un objetivo específico de los equipos de márketing o suscripciones. Pero de los periodistas no le veo mucho sentido, y en ningún caso individual”, afirma Daniel Muñoz. El director de Innovación de El Español aboga por premiar a los periodistas por el valor, la calidad y el impacto de sus contenidos, en lugar de por los ingresos que esté ayudando a generar. Insider mantiene una serie de objetivos de tráfico y suscripciones para sus empleados, pero en abril de 2021 hizo pública su propuesta para integrar otros indicadores de calidad e influencia de los contenidos y los periodistas: los “puntos de impacto”. Entre estos criterios se encuentra la aparición en la televisión y la radio nacional, que las piezas sean citadas por webs con más de 10 millones de usuarios, que reciban premios nacionales o internacionales o que sean compartidas por usuarios de redes sociales con un mínimo de seguimiento, entre otros. Según el editor jefe de la publicación, Nicholas Carlson, “esta iniciativa supone un esfuerzo para reconocer que el buen periodismo es más que el tráfico y las suscripciones, que son dos cosas muy valiosas que representan los intereses de la audiencia, pero no lo son todo”. Este anuncio ha aparecido cuando el personal editorial del nativo digital estadounidense ha decidido organizarse sindicalmente, y reclama más transparencia en los sistemas de evaluación de los trabajadores. Algunos expertos en el mercado mediático estadounidense ya han mostrado su simpatía hacia este sistema más abierto. El periodista de Adweek y ex integrante de Insider Mark Stenberg explica que, al recoger factores como el prestigio de quienes comparten una noticia, esta propuesta hunde sus raíces en la sociología, y adapta la medición del impacto a los patrones de consumo humanos. “Cada vez tomamos más decisiones sobre qué consumir, cómo vestir y qué pensar en función de un puñado de personas a las que hemos dado esa autoridad”, asegura. El analista de medios Simon Owens opina en su newsletter que el sistema de Insider ayuda a crear un mejor periodismo, y es más justo que aquellos que solo tienen en cuenta las páginas vistas y las suscripciones. Según el experto, la ventaja reside en que, bajo esta rúbrica, un escritor especializado en artículos largos y profundos puede ser juzgado en igualdad de condiciones en comparación con un colega que produce pequeñas piezas virales.

Periodistas, ¿debemos ser el único ‘antídoto’ contra las fake news?

¿Quién debe tratar de desenmascarar o combatir las fake news? Para Nemesio Fernández, presidente de la FAPE, “los periodistas somos los que tenemos que ponernos a la vanguardia de la lucha contra este fenómeno”, rechazando así las pretensiones reguladoras que surgen tanto desde ámbitos políticos como jurídicos, con el consiguiente riesgo para el derecho a la libertad de información

Los perfiles profesionales periodísticos más demandados en los medios con modelos de suscripción

Aunque la crisis de desempleo del periodismo es innegable, la demanda de nuevos perfiles profesionales no cesa en las redacciones digitales. Los modelos de negocio evolucionan, y las plantillas de los medios deben hacerlo a su compás. Si hace unos años irrumpían con fuerza puestos como el del redactor SEO o el del growth hacker, orientados al tráfico masivo y la obsesión por el click, ahora emergen otro tipo de necesidades más ligadas a los modelos de negocio de suscripción. No es que ya no importe la adquisición de nuevas audiencias y estos puestos hayan sido desterrados, sino que muchas compañías se centran, además, en la conversión de los lectores en suscriptores y su posterior retención. Para ello, requieren de profesionales capaces de generar contenidos y productos con un gran valor añadido, y promover el compromiso y la fidelización del público objetivo. En los resultados preliminares de una investigación propia sobre innovación en las redacciones de medios nativos digitales, se identifican dos grupos principales de perfiles profesionales emergentes. Entre los que integran las áreas editoriales, que se encargan de la generación de contenidos, destacan periodistas especializados temáticamente y creativos en sus enfoques, así como otros preparados para trabajar con nuevos formatos y canales y estimular la relación con las audiencias. Por otro lado, en las áreas de producto, más vinculadas a los planteamientos estratégicos de los medios, sobresalen los analistas de datos, los diseñadores de experiencia de usuario, los expertos en conversión y desarrollo de negocio y los jefes de producto.  Estas demandas coinciden en gran medida con las de las grandes cabeceras tradicionales que han emprendido su transformación digital con el foco puesto en el modelo de suscripciones. El director adjunto de El País, Borja Echevarría, subrayaba en un seminario web organizado por la Asociación de Medios de Información la importancia de los puestos del editor y coordinador de newsletter, responsable de audio, infografista digital, jefe de desarrollo de audiencias, director de coberturas o responsable de suscripciones, entre otros. Estos perfiles profesionales se replican en la mayoría de las organizaciones con objetivos similares. En esta pieza de Reportaro recopilamos algunas de estas posiciones y explicamos los motivos de su auge, así como los conocimientos y aptitudes relevantes para cada una de ellas. Especialistas en contenidos sobre tecnología y negocio La utilidad y el interés que revisten los contenidos entre la audiencia resultan esenciales para fidelizarla y conseguir suscriptores. Por ello, los medios de comunicación dedican cada vez más recursos a cubrir áreas temáticas como la tecnología, cuya relevancia es innegable para el día a día de las personas y las empresas. Ya en 2018, Dircomfidencial señalaba el crecimiento de este campo informativo, con la proliferación de verticales en medios generalistas, como Teknautas, de El Confidencial, y la buena salud de portales especializados, como Xataka o Hipertextual. La tendencia se acentúa a medida que sigue creciendo la demanda de este tipo de contenidos. Por ejemplo, a principios de febrero de 2021, The Washington Post anunció su voluntad de reforzar esta área, que pasaría de tener 19 integrantes a contar con 27. Este movimiento supone la segunda ampliación del equipo, que en 2018 había incorporado 11 nuevos profesionales. Los ocho puestos que el medio quiere cubrir son editor adjunto de políticas de tecnología, reportero de política tecnológica, editor de tecnología personal, dos redactores de “mesa de ayuda” de tecnología personal, redactor de análisis de noticias de tecnología, reportero de datos tecnológicos y reportero de tecnología en el trabajo”. En esa línea, también surgen oportunidades para periodistas capaces de generar contenidos valiosos para los lectores en su ámbito laboral. Como afirmaba el periodista Simon Owens en una entrevista para el blog del Máster en Innovación en Periodismo UMH, “si escribes sobre política y se suscriben porque están interesados en esa temática, pero no tiene nada que ver con su trabajo, van a pagar menos que si escribes sobre algo crucial para su labor profesional”. De este modo, surgen proyectos informativos destinados a profesionales y empresas, como el servicio de noticias anticipadas EC Previum de El Confidencial o las presentaciones corporativas de Quartz, que requieren de periodistas capaces de entender y explicar información compleja de negocio y sacar el máximo rendimiento de ella para una audiencia experta. Estos profesionales pueden ser denominados reporteros B2B o business to business (“de empresa a empresa”, porque su trabajo apunta a empresas en lugar de a particulares), y sus funciones son similares a las de otros redactores. Sin embargo, deben entender las tendencias que mueven los mercados y manejar con soltura fuentes empresariales, como informes corporativos, resultados financieros, contratos o escrituras notariales, según una oferta de trabajo de la publicación inglesa AI Business.  Redactores y editores de ciencia y medio ambiente La pandemia ha incrementado el interés por la información sobre ciencia y medio ambiente. No en vano, El País batió su record de audiencia el pasado octubre con una pieza sobre la propagación del Covid-19 en espacios cerrados, que fue consultada por más de doce millones de usuarios en los primeros días tras su publicación, según la propia cabecera. Los medios de comunicación españoles se han movido para aprovechar esta tendencia y han creados nuevos productos digitales. Incluso lo ha hecho el ente público. La plataforma digital dirigida a jóvenes de RTVE, PlayZ, estrenó el pasado 15 de febrero el programa WHAAAT!?, conducido por los divulgadores científicos Rocío Vidal y Javier Santaolalla.  En el ámbito medioambiental, Eldiario.es ya incorporó como sección en 2018 la publicación especializada Ballena Blanca, mientras que El País, El Mundo y El Confidencial han creado sus verticales en los últimos meses. Según el análisis del experto José Manuel Rodríguez para Dircomfidencial, la apuesta de estos medios por la información medioambiental y científica les puede reportar ventajas muy diversas. Por un lado, puede ayudarles a adquirir nuevas audiencias, así como retener y conocer mejor al público recurrente. Por otro, puede atraer anunciantes que procuren identificar su marca con la preservación del planeta. Ante esta expansión, parece evidente que la especialización científica supone una disciplina con recorrido laboral para quien sepa aprovecharla. No es un reto sencillo. Como explican los investigadores Alicia de Lara y José A. García-Avilés, la gran virtud de estos profesionales está en saber “transmitir conocimientos, que en muchos casos son altamente complejos, mediante herramientas, técnicas y lenguajes que los hagan accesibles al gran público”. Además, deben hacerlo en un escenario de cuestionamiento de la ciencia sin precedente (al menos, en los últimos siglos). Periodistas de datos y especialistas en inteligencia artificial  Como ya analizamos en otra publicación de este blog, los periodistas de datos están muy cotizados en los medios de comunicación. La demanda de estos perfiles es alta por el gran valor que generan, al explicar a la audiencia cuestiones complejas mediante visualizaciones inteligibles y sencillas. Una necesidad del público que se ha crecido aún más en el contexto actual. El propio Borja Echevarría aseguraba en un webinar del Reuters Institute que el equipo de datos de El País, que se formó pocos meses antes de la pandemia, produjo alrededor del 70% de los contenidos más vistos del medio en 2020 (como apunte, la pieza de El País sobre el Covid-19 mencionada más arriba se basa en visualizaciones de datos).  Además, la combinación de cualidades analíticas y técnicas que se necesitan para ejercer estos puestos no abunda en el mercado laboral. Incluso, a menudo, algunos de los grandes talentos de esta disciplina se ven tentados por otras industrias que ofrecen mejores perspectivas personales y profesionales, lo que facilita la incorporación de periodistas jóvenes que, si bien pueden carecer de experiencia, manejan con soltura las tecnologías necesarias. También está emergiendo en los medios la figura del periodista especializado en inteligencia artificial, un profesional capaz de programar algoritmos que mejoren la producción y la distribución de información mediante la automatización de ciertos procesos. Aunque la inteligencia artificial y el machine learning aparecen habitualmente ligados a la generación automática de contenidos y los bots conversacionales, lo más común es que estos periodistas utilicen sus habilidades tecnológicas para investigar historias a través de la recolección, el monitoreo constante y el análisis de datos complejos.  El periodista especializado en machine learning Jeremy B. Merrill, que ha trabajado en medios como The New York Times, Propublica y Quartz, señala que es necesario que los profesionales de la información sepan programar sus propios recursos tecnológicos. “Las herramientas que se usan para el periodismo deben ser desarrolladas por periodistas porque en el tratamiento de la información hay mucho conocimiento implícito que es difícil transmitir a un equipo de desarrolladores de software”, asegura.  Fact-checkers La verificación de contenidos es otro fenómeno periodístico reciente que ha cobrado todavía más relevancia en los últimos meses, debido a la proliferación de todo tipo de bulos relacionados con la Covid-19. Aunque sucesos políticos como el Brexit o la presidencia de Donald Trump también ha alimentado estas prácticas. Como muestra, The Washington Post detectó más de 30.000 declaraciones falsas o engañosas en manifestaciones públicas del exmandatario americano durante los 4 años de legislatura.  En España, Maldita.es fue el primer proyecto periodístico independiente que se lanzó a verificar noticias, primero a través de las redes y a partir de 2018 con su propio espacio. Aunque en la actualidad el censo de la Red Internacional de Verificación de Datos identifica solo tres iniciativas españolas más dedicadas a estos fines —Newtral, Verificat y EFEVerifica—, son muchos los medios de comunicación que han incorporado a sus redacciones esta forma de hacer periodismo, de forma continua o esporádica. Por ejemplo, en las elecciones presidenciales españolas de 2019 se constituyó el proyecto colaborativo Comprobado, dirigido por First Draft y Maldita.es e integrado por medios como El Confidencial, eldiario.es, La Marea, Datadista o Newtral, entre otros.  Te dejamos varias opciones por si quieres aprender a verificar noticias, ya sea para que no te la cuelen o para dedicarte profesionalmente a ello. Puedes mantenerte atento a los seminarios y formaciones que organiza la plataforma Maldita Educa, de Maldita.es, disfrutar de este original “minicurso” que lanzaron a través de hilos de Twitter a principios de febrero, o apuntarte a este programa de cuatro semanas sobre desinformación organizado por el Knight Center for Journalism in the Americas.  Editor y redactor de boletines  La CEO de eldiario.es, Rosalía Lloret, afirmaba en un seminario web organizado por Red de Periodistas, que una de las mejores bazas para convertir a su audiencia en socios de pago son los boletines personalizados. No en vano, el medio edita 18 newsletters, incluyendo el reciente lanzamiento de “Al día”, elaborada por el prestigioso periodista y subdirector del medio, Juanlu Sánchez. El servicio cuenta con alrededor de 75.000 suscriptores, con una tasa de apertura que ronda el 50%, y consiguió convertir a 40 lectores en socios en su primera semana de vida, según la responsable.  Como en ese caso, los boletines suelen elaborarlos periodistas reputados que gozan de una marca reconocible entre las audiencias. Los usuarios aprecian que firmas de prestigio les ofrezcan una interpretación de la actualidad con un tono más personal y atractivo en un entorno íntimo, como el correo electrónico. Sin embargo, también se percibe un crecimiento de las newsletter como formato base para proyectos periodísticos independientes (en España, la reina es Kloshletter), o de periodistas que, si bien no tienen tanto cartel, sí poseen una gran capacidad para curar contenidos interesantes y transmitirlos con el tono periodístico adecuado.  En definitiva, en su esfuerzo por incrementar el engagement y las conversiones, los medios de comunicación están ofertando puestos de trabajo para escribir o editar boletines. En concreto, las funciones de los puestos de editor oscilan entre la orientación más puramente editorial y la de producto, con mayor presencia de tareas estratégicas. Si te interesa aprender a gestionar una newsletter, ya sea de forma independiente o como parte de un medio, te puede servir este otro curso del Knight Center for Journalism in the Americas. Responsable de audio Los podcasts en español se septuplicaron en 2020 con respecto a 2019, según un estudio de Chartable, y el 40% de los internautas españoles son oyentes habituales de este tipo de formatos, de acuerdo con el Digital News Report 2020 del Reuters Institute y la Universidad de Navarra. Según las reflexiones de algunos expertos, como el popular investigador Carlos A. Scolari, podríamos estar viviendo una nueva edad de oro de la comunicación oral. Y no es de extrañar. El podcast se ha consolidado y está creciendo porque ofrece a la audiencia una gran diversidad temática, con contenidos muy especializados, y una experiencia de usuario cómoda en determinadas situaciones multitarea, así como mediante cualquier tipo de dispositivos.  Los medios son conscientes del poder que tienen los podcasts para generar hábitos de consumo, fidelizar audiencias, extender el impacto de sus contenidos periodísticos y, por supuesto, hacer monetizable el contenido a través de suscripciones y patrocinios.  Por ello, cada vez son más los que hacen incursiones en este campo. Según vaticina el cofundador de la consultora Telos Advisor, Yale Yee, en declaraciones para Laboratorio de Periodismo, “las empresas de medios tradicionales que han estado participando bajo el radar se convertirán en actores importantes” en el mercado de podcasts durante 2021. En España, al margen de los productores independientes que alojan sus contenidos en plataformas como iVoox, Spotify, Apple o ahora Podimo, el caso paradigmático desde los medios es el de Podium Podcast. Nacida en 2016, se trata de la gran apuesta de Prisa Radio para profesionalizar este formato mediante producciones de la casa, y desde 2019 cuenta con su propia agencia de publicidad en audio, Podium Studios. Otro ejemplo, algo más modesto, es el de El Mundo, que genera sus podcasts para ser consumidos directamente en su web o en algunas de las plataformas mencionadas.  La demanda de este tipo de profesionales es elevada a nivel internacional. The New York Times, por ejemplo, mantiene 15 vacantes abiertas relacionadas con el audio, con puestos que van desde el de técnico de sonido hasta el de narrador, pasando por los de editores o productores de seriales. Podium Podcast también acepta propuestas para lanzar nuevas producciones a través de este formulario. Bonus track: periodistas en el lado del producto Al margen de estos perfiles profesionales, existen otros puestos en los medios que tienen una mayor relación con las características funcionales de los productos y servicios que con el contenido informativo en sí, y que pueden ser ocupados por periodistas. En Reportaro, ya dedicamos un artículo completo a explicar las ventajas de tener a un periodista como product manager o jefe de producto.  En esencia, las labores de este profesional consisten en definir y promover la visión estratégica en torno a un producto del medio, coordinar las sensibilidades y expectativas de las diferentes identidades profesionales que trabajan en él y pautar un plan de trabajo, acotando el alcance de los productos y priorizando tareas, entre otras funciones. Este rol requiere de amplios conocimientos de negocio, analítica de datos, tecnología y experiencia de usuario, así como un entendimiento profundo de las necesidades de la audiencia. Por ello, los periodistas aparecen como una opción atractiva para cubrirlo siempre y cuando estén dispuestos a trascender los límites tradicionales de la profesión.  En el contexto de los modelos de pago, uno de los perfiles más relevantes es el conocido como jefe de producto de suscripciones, que puede tener diferentes denominaciones. En el medio norteamericano Quartz, por ejemplo, recibe el nombre de product manager para la membresía, los datos de los usuarios y la personalización, pues su labor está muy ligada a la adaptación individualizada de los productos a las necesidades y preferencias de la audiencia, con el objetivo de adquirirla primero y retenerla después. En relación con esto, emergen también otros perfiles profesionales con una relevancia especial en medios con modelos de suscripción: aquellos orientados a maximizar las conversiones. Por un lado, con una mayor relación con la rama editorial, el copy editor se encarga de supervisar que los contenidos del medio estén alineados en torno a la visión de negocio (en este caso, la calidad premium de los contenidos) y no presenten errores gramaticales o factuales.  Además, escribe llamadas a la acción que pueden maximizar los resultados de la empresa. “En términos de diseño y de cómo se puede configurar un producto, las llamadas a la acción son, en realidad, el factor más importante para conseguir suscriptores. Debe haber un mensaje, en alguna parte, que los anime a suscribirse”, asegura el periodista Simon Owens basándose en su experiencia con su newsletter de pago especializada en el negocio de los medios de comunicación. Por otro lado, más vinculados con el diseño, se encuentran los especialistas en experiencia de usuario y los optimizadores de las tasas de conversión (CRO, por las siglas en inglés de conversion rate optimizator), aunque no es habitual que periodistas desempeñen estos roles sin formación complementaria. La labor de los diseñadores de experiencia de usuario se centra en ofrecer a la audiencia una navegación óptima, sin elementos que distraigan o entorpezcan la interacción con la interfaz del medio. Ofrecer un producto intuitivo que cumpla con las necesidades de los usuarios, par lo que también resulta útil entender a los lectores de medios. Los CRO cumplen funciones similares, pero ponen el énfasis en que el diseño, además de ser intuitivo, se oriente a conseguir los objetivos que se marca la compañía, como la retención de las audiencias o la conversión de los usuarios en suscriptores. La especialista en CRO Mar Sierra incluía entre sus tareas en El Confidencial, donde trabajó entre 2017 y 2019, la materialización de hipótesis en prototipos con un diseño intuitivo, el análisis de datos de uso, la conducción de tests A/B y la reformulación de productos ya existentes poniendo al usuario en el centro del enfoque. En su blog de Medium se pueden consultar interesantes ejemplos prácticos.

Reportaro en 2020: Las cifras e historias más destacadas

En el complicado contexto que ha vivido la industría de la Comunicación durante el año 2020, Reportaro se ha destapado como una útil herramienta para periodistas a la hora de conseguir testimonios especializados. En este artículo repasamos alguno de los hechos más detacados que hemos vivido durante este año.

¿Puede un periodista ser jefe de producto? Transformando el reto en una oportunidad laboral

Los medios requieren de una paleta de especializaciones amplia y cambiante para responder de forma eficaz a los constantes desafíos tecnológicos y sociales. Más si cabe en un contexto en el que la accesibilidad de las tecnologías facilita la entrada al sector de nuevos competidores y, con ello, el talento humano se convierte en un recurso diferencial para las empresas periodísticas.

La monetización de las newsletter: ¿una oprtunidad para medios y periodistas?

En la lucha por la atención, con una población de internautas madura y exigente,la curación de contenidos y la experiencia de usuario son determinantes. Y no es de extrañar que, como respuesta al gran ruido online, un mail a la hora adecuada, con el número de contenidos precisos, bien diseñado, acerca de mis intereses y emitido por una fuente de confianza sea un producto monetizable.

El coronavirus fuerza a repensar las redacciones del futuro

Hasta hace no mucho el teletrabajo era una práctica puntual en la mayor parte de los medios, pero la llegada de la pandemia lo ha convertido en un estándar de emergencia cuya continuidad más allá de la crisis forma parte de la reflexión interna en muchas de ellas. Una reciente encuesta del Instituto Reuters entre 135 ejecutivos y cargos editoriales de medios, algunos de ellos españoles, aflora perspectivas sobre su incorporación estable y sus consecuencias. En concreto los participantes tuvieron que responder en primer lugar sobre el efecto del trabajo en remoto sobre la eficiencia, creatividad y capacidad de crear y mantener relaciones entre los miembros de los equipos. Las tres cuestiones obtuvieron resultados desiguales y muestran un primer esbozo de las ventajas y los inconvenientes percibidos de la ausencia de espacio compartido: el 55% de los encuestados cree que el teletrabajo ha hecho más eficientes a sus redacciones, pero ese porcentaje baja al 34% a la hora de considerar que ha tenido un efecto positivo sobre la creatividad de sus integrantes; y apenas un 10% opina que haya hecho más sencillo crear o fortalecer relaciones en el seno de grupos de trabajo. De esos porcentajes y los comentarios de algunos de los encuestados puede deducirse que el teletrabajo resulta en principio una buena fórmula para equipos formados por personas que de por sí se conocen bien y tienen una experiencia previa de colaboración, aunque puede dificultar los procesos de trabajo en caso contrario. Por otro lado puede permitir esquivar problemas documentados en oficinas de planta abierta, como las dificultades para concentrarse a la hora de elaborar información debido al ruido y las interrupciones. Esas circunstancias generan a su vez dinámicas de aislamiento mediante auriculares y conversaciones vía chat que reducen la capacidad de generar las serendipias creativas que se atribuyen a la presencialidad conjunta. La creatividad no ha mejorado para la mayoría de los participantes en el estudio y en España varios directivos han insistido recientemente en el valor del espacio compartido para estimularla en favor de la calidad de la producción periodística: Luis Enríquez, consejero delegado de Vocento, defendió en público que “en las redacciones se comparten ideas, se discute, se debate. En los departamentos de Marketing surgen ideas pensando en equipo”; Javier Moreno, director de El País, dijo a sus periodistas en una reunión que “el debate intelectual se resiente en remoto”; y Nacho Cardero, director de El Confidencial, ha justificado el regreso de los periodistas a la redacción contra el criterio mayoritario expresado en una encuesta del Comité de Empresa porque le parece que “los temas son peores”, según una fuente interna. En La Vanguardia tuvieron que dar marcha atrás a mediados de octubre sobre el regreso de aproximadamente el 70% de la plantilla que se había producido semanas antes, coincidiendo con un repunte de casos de coronavirus en Cataluña y la recomendación del trabajo en remoto emitida por la Generalitat. Eso supuso la vuelta a la comunicación interna mediante videollamadas, teléfono, correo o chat, algo que casi ocho de cada 10 encuestados por el Instituto Reuters consideran problemático para mantener un equipo cohesionado. Tanto la dificultad para hacerse entender como la ausencia de ambiente de camaradería y sus dinámicas asociadas (humor, conversaciones de ámbito personal, etc) componen un escenario en el que resulta difícil mantener alineados y motivados a sus miembros, según esos directivos. En todo caso, hasta un 54% de los participantes espera acudir menos a la redacción cuando pase la crisis. Apenas un 25% quiere volver a la dinámica anterior a la aparición del coronavirus, lo que a su vez explicaría que casi la mitad de ellos reconozca que sus empresas están planeando reducir el espacio que ocupan sus oficinas. Sería la consecuencia lógica de la eventual implantación de un modelo híbrido que mezcle presencialidad y trabajo en remoto, ya que el grado de ocupación de las instalaciones sería sensiblemente menor. En algunos medios españoles están planteándose estas posibilidades, sin que de momento ninguno haya tomado una decisión al respecto. Lo que está por ver es cuántos de los cambios que ha impuesto el coronavirus en la forma de trabajar de los periodistas desde el mes de marzo son coyunturales y cuáles acaban asentándose de forma permanente. Atendiendo a los resultados de la encuesta, parece claro que en algunos casos la redacción pasará a ser un espacio de conveniencia para que los periodistas puedan usarlo según sus necesidades, más que en un lugar de trabajo al que acudir diariamente. Pero todo dependerá de la cultura de cada medio y de las resistencias internas de directivos ante un esquema flexible que requiere capacidades de gestión diferentes que en algunos casos no poseen.

Periodismo de datos: cinco consejos para especializarte en una disciplina con demanda laboral

El periodismo de datos ha dejado de ser una innovación para convertirse en una realidad. Hace 13 años que el New York Times fundó su Interactive News Team, con el objetivo de contar historias basadas en datos, y la mayoría de las grandes cabeceras han seguido su estela. En España, el fenómeno es más reciente, aún así el periodismo de datos florece. Pero, los perfiles profesionales para cultivar esta disciplina son muy especializados, por lo que resultan escasos y cotizados.

Los periodistas frente al hype del podcast. ¿Una nueva esperanza?

El podcast es el nuevo hype periodístico. Eso quiere decir que las decenas de miles de graduados o licenciadas en las últimas décadas, de un lustro a esta parte, se han convencido de que las millones de escuchas mensuales del daily de The New York Times, el relato global, periodístico y en español de El Post (de The Washington Post), o la superestructura diaria de Carne Cruda, por ejemplo, podrían estar enviándoles una pista: este canal es una oportunidad.

Periodistas sin título para una crisis sin precedentes

Limitar el acceso a las redacciones únicamente a periodistas homologados reduciría el desempleo entre quienes han estudiado la especialidad y mejoraría las condiciones económicas entre los que la ejercen, lo que no está claro es qué supondría eso para la calidad de los contenidos que se realizan sobre temas complejos en los que conocimientos previos aportan un valor añadido al lector, oyente o televidente.

El verano sin becarios y qué será del Periodismo sin redacciones (por teletrabajo)

El oficio es la parte del periodista que no se adquiere en las Universidades. No conozco a ninguna compañera ni compañero que niegue que su relación con el periodismo, pese a las febriles vocaciones o las matrículas de honor, se inició con la llegada a una redacción. La de los informativos de una radio, la de un diario digital, la de un medio público… ¿Existe la posibilidad de un periodista sin redacción?

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